Después de apuñalarla varias veces, y con las manos ensangrentadas, Héctor Hernán Ruiz Rojas volvió a enterrar el cuchillo en el cuerpo de Melina del Valle Caro. Pero esta vez la hoja quedó agarrada en el cuello de la jovencita y él sólo pudo extraer el cabo de madera, para luego comenzar a correr y escapar del lugar.
Así sucedieron los hechos según la requisitoria de elevación a juicio formulada por la fiscala de Instrucción Adriana Reinoso Cuello, quien le imputó a Ruiz Rojas el delito de homicidio en grado de tentativa. El hombre comenzó a ser juzgado el martes, en la Sala I de la Cámara Penal.
La dramática escena tuvo lugar en el barrio 11 de Marzo, el mediodía del 28 de septiembre de 2009. En aquel momento Ruiz Rojas tenía 21 años y Caro, 18. Ambos tenían un hijo bebé y habían estado viviendo juntos hasta unos días antes del sangriento hecho. En la primera audiencia del juicio, el imputado relató lo que recuerda de ese día.
Ruiz Rojas dijo que todo comenzó cuando fue a buscar una campera a la casa de un amigo, ubicada al lado del terreno donde vivían Caro y su familia. Contó que en ese momento la jovencita estaba barriendo la vereda, que él le reprochó que no le permitía a sus padres ver al bebé y que entonces ella le pidió que pasara para hablar.
El imputado declaró que, en cuanto entró, Caro comenzó a preguntarle si le había sido infiel. “Ella tenía una remera mangas largas y sacó un cuchillo envuelto en la manga, se lo puso en el cuello y me dijo que se iba a matar, como amenazándome para que le diga si había sido infiel. Después me dijo: ‘ya veo que vos no tenés los pantalones como yo, así que te voy a matar a vos primero y después me voy a matar yo’. Yo me hice para atrás y traté de sacarle el cuchillo de la mano. Fue un parpadeo: cerré los ojos, los abrí y estaba lleno de sangre. Salí corriendo, pero no sabía ni a dónde ir; sólo recuerdo que iba corriendo por la ruta. Estaba en shock”, relató Ruiz Rojas.
En terapia
Según consta en la causa, la víctima fue auxiliada por familiares y vecinos, y llevada al hospital Padilla. La hoja del cuchillo le había atravesado el cuello, quedando alojada allí adentro. Además, tenía otras seis puñaladas en distintas partes del cuerpo. Tras ser asistida por los médicos, Caro estuvo casi dos semanas en terapia intensiva, en grave estado. Cuando se recuperó y le dieron el alta, la joven se mudó a Villa Gesell, en Buenos Aires, donde vivía su madre. Y desde allí viajó la semana pasada para participar del juicio.
En cuanto al acusado, después del hecho estuvo en la casa de su abuelo, en Santiago del Estero. Ruiz Rojas aseguró que no recuerda cómo llegó a ese lugar, pero que su familia buscó un abogado y regresó para entregarse en la división Homicidios de la Policía. “No entiendo por qué se tuvo que llegar a esta situación. Jamás fui con la intención de matarla”, expresó ante los jueces de la Sala I: Pedro Roldán Vázquez, Marta Cavallotti y Eduardo Romero Lascano.
Cuando el abogado defensor, Eduardo Francisco Martínez, le preguntó si se había producido alguna situación similar anteriormente, Ruiz Rojas respondió: “cuando ella estaba embarazada de tres meses, quiso apuñalarse con un cuchillo en la panza”.
Fuera de la sala, el abogado querellante, Juan Carlos López Casacci, le contó a este diario que el imputado ya había amenazado a Caro con un cuchillo una semana antes del hecho, cuando el hijo de ambos estaba internado en el hospital de Niños. El fiscal de Cámara Carlos Sale le preguntó al imputado por ese incidente durante el juicio, pero el joven negó que haya sucedido algo semejante.
La declaración del imputado fue la única que se escuchó en la primera audiencia. Luego se pasó a un cuarto intermedio hasta el martes, cuando aporten sus testimonios la víctima y los testigos.