› Guillermo Lousteau Heguy
Es doctor en Derecho y licenciado en Filosofía de la UBA. Dirigió la firma aérea Austral y la Cámara de Turismo. Hoy preside el Instituto Interamericano para la Democracia.
La necesidad de que el país se distancie política y económicamente de Venezuela, y de que se abra a nuevos vínculos internacionales, para expandir su comercio exterior, son las principales preocupaciones que expuso el académico argentino, Guillermo Lousteau Heguy, titular del Instituto Interamericano para la Democracia (IID, por su sigla en inglés), cuya sede se encuentra en la ciudad de Miami, en Estados Unidos.
Durante una entrevista con DINERO, el abogado, quien además es padre del actual embajador argentino en Estados Unidos, Martín Lousteau, comentó que el organismo que preside se creó hace 10 años para cuestionar, en ámbitos académicos y diplomáticos, la instauración, en América Latina, de gobiernos populistas. Lousteau Heguy señaló que Venezuela es el emblema aún vigente de este sistema político, al que definió como el socialismo del siglo XXI, y que se expandió por América Latina. Sobre este punto, el titular del IID aseguró que el gobierno kirchnerista se aproximó al régimen venezolano, y que estuvo cerca de instaurar un sistema político y económico muy similar.
-¿Qué rasgos definen al socialismo del siglo XXI, que persiste en Venezuela?
A fines de los años 90’, (el fallecido presidente) Hugo Chávez, llegó el poder en Venezuela con la idea de que había que cambiar el concepto original del capitalismo. Pero en 2005, después de estatizar a la petrolera PDVSA, modificó su posición y sostuvo que el capitalismo ya no era viable, y que era necesario reemplazarlo. Entonces, Chávez instauró un sistema político y económico nuevo, cargado de un fuerte contenido antinorteamericano y anticapitalista. A partir de allí, consiguió el apoyo (del presidente de Ecuador) Rafael Correa y (de su par de Bolivia) Evo Morales. Entonces comenzó a fortalecerse en América Latina un sistema populista, cuya principal característica es que debilita la instituciones. Además, se sostiene a partir de la figura de un líder carismático, que necesita un enemigo para confrontar.
-¿Cree que el chavismo está en retroceso en América Latina?
Sí. El retroceso comenzó en 2011, a partir del triunfo electoral (del actual presidente de Perú ) Ollanta Humala, quien decidió alejarse del eje venezolano. Pero la muerte de Chávez significó el final del régimen. A esto se sumó la elección en la cual la oposición política de Venezuela consiguió el control del Congreso y la decisión de Correa de no presentarse como candidato en los próximos comicios de Ecuador. También hay que mencionar la derrota electoral de (la ex presidente argentina) Cristina Fernández, en las últimas elecciones. Todos estos factores reflejan el retroceso del chavismo, y el final del populismo en América Latina.
-¿Cuánto perdió la Argentina al vincularse, durante tantos años, con Venezuela?
Lo más importante es que perdió el respeto de todo el mundo. Se instaló una sensación de perplejidad, por el modo en que la Argentina se alejó de todo. Muchos lo atribuyeron al peronismo clásico. Otros al gobierno kirchnerista. Lo cierto es que la Argentina estuvo muy cerca de acercarse al socialismo del siglo XXI.
-¿Qué factores impidieron el fortalecimiento de este sistema político y económico en el país?
A diferencia de lo que pasó en Venezuela o en Ecuador, en la Argentina hubo dos instituciones que no perdieron vigencia: el poder judicial, que resistió el embate del kirchnerismo, y la prensa. Ambas impidieron que se reformara la constitución para que Cristina Fernández fuera reelecta.
-La crisis de Brasil obliga a la Argentina a buscar nuevos socios comerciales, ¿Cree que el Gobierno argentino puede tomar el liderazgo en la región?
Sí puede hacerlo. Además, mostró signos muy claros de que quiere respetar las instituciones. Hasta aquí, el éxito más importante que consiguió (el presidente Mauricio) Macri fue en la política exterior, al mostrar que quiere recuperar las relaciones con el mundo. Algo que no hizo el kirchnerismo.
-¿A qué países de América Latina debe acercarse la Argentina para mejorar su comercio exterior y, en consecuencia, su propia economía?
A los países del océano Pacífico: México, Perú, Colombia y Chile. Estas naciones lograron diversificar sus exportaciones. Lo contrario es lo que hicieron Argentina, Brasil y Venezuela, que se dedicaron a producir y a exportar un solo bien natural, como la soja o el petróleo. Este modelo, inevitablemente, se vuelve en contra porque nada puede garantizar que la demanda se sostenga en el tiempo.
-¿Cómo deberían ser las relaciones con Estados Unidos?
Hay que analizar el plano económico y el político. En primer lugar, hay que tener en cuenta que es imposible no venderle al principal comprador del mundo. De hecho Tucumán está avanzando para volver a exportar cítricos. No se puede vivir al margen de este mercado. En el aspecto político, hay que fortalecer una relación sensata, madura y de igual a igual, con libertad para discrepar, pero sin perder la amistad. Esto es totalmente posible. Y la realidad es que tener la aceptación de Estados Unidos es un aval en todo el mundo. El nuevo gobierno intenta dar una sensación de estabilidad y de previsibilidad. Cuando esto pasa, el clima para que lleguen las inversiones será más favorable.