“Fue algo extraordinario, en lo deportivo como en lo cultural. Todos lo dicen y yo lo viví: se trata de otro mundo.” Mauro Agustín Salandro (20 años), volvió de una gira de casi dos meses por Europa. El jugador de pádel estuvo participando de cinco torneos internacionales, en España y en Italia, donde logró buenos resultados, el mejor de ellos en Madrid, donde obtuvo el Time Dos Pádel en compañía de Nicolás Malek (22).

“Independiente de haber ido al ‘Viejo Continente’ esta vez, mi sueño es volver para radicarme definitivamente allá. Vivir de esto, jugar los circuitos mundiales. A este plan lo voy a tratar de comenzar a hacer realidad en 2017. Tengo como gran punto de impulso esto que acabo de hacer. No sólo gané en Madrid, sino que en los otros torneos siempre estuve en los podios, como en Roma y en Milán”, dijo Salandro.

Más adelante, apuntó que la idea de sus padres es conseguirle la nacionalidad italiana, ya que la familia procede del sur de la península. Por otro, tendrá dos manos amigas clave para conseguir su objetivo: “Gustavo Spector, el tucumano que está radicado desde 2005 en Italia, como Hugo Sconochini, el ex basquetbolista de la selección argentina, que también está viviendo allá desde 1989, me van a ayudar en ese sentido. Con el tema de trabajo, Spector tiene una academia de tenis-pádel en Milán, en un complejo privado. La verdad que quedé muy agradecido por toda su atención.”

“Hoy, el mejor pádel del mundo está en España, allí juegan los mejores. Pero además hay muchos argentinos jugando para ese país. En Europa, poco a poco, el deporte se está expandiendo a otros países. Crece día a día, con muchas canchas. Hoy el circuito de elite lo juegan los mejores 100 de Argentina, 20 de Italia, y los 10 primeros de cada región de España”, dijo.

- ¿Fue alta la exigencia?

- Sí. Al pádel le dedicaba muchas horas, entre cuatro o cinco horas por día, entre gimnasio, físico y entrenamiento con la pareja. Utilizábamos 100 pelotas por día. ¿Turismo? Conocí muchos lugares viajando. Ya tendré la oportunidad de visitarlos más tranquilamente y con tiempo.

- Se ve que llevás al pádel en la sangre…

- Desde los 8 años es así. Mi profesor era mi papá Enrique (53 años), y hasta dos meses antes de irme a Europa, él era mi entrenador. Es muy exigente, autocrítico en lo que hace. Y más allá de que siempre es complicado por el tema familiar recibir indicaciones, se trata de un buen técnico. Ahora estoy con el profesor Pablo López, trabajando con 120 pelotitas y preparándome para los torneos nacionales. Me tengo mucha fe.