BUENOS AIRES.- Sufrió más de la cuenta, pero terminó saboreando el más dulce de los néctares. Es que en los clásicos, el sufrimiento hace que la victoria adquiera un sabor mucho más especial que de costumbre.

Por eso, en el “Nuevo Gasómetro” se festejó con todo el 1-0 de ayer contra Huracán. Es que además de todos los condimentos que de por sí ya tenía el “derby” porteño, la victoria le permitió al “Ciclón” seguir en la cima de la zona 1 del torneo de Transición de Primera División.

El duelo se jugó con todo, sin regalar nada. San Lorenzo y Huracán se estudiaron de lo lindo; por el juego se hizo áspero y trabado. Pero los dirigidos por Pablo Guede no dilapidaron su chance.

Nicolás Blandi aprovechó un error posicional de la defensa del “Globo” y sentenció la lucha. Claro, si San Lorenzo transpiró la gota gorda fue por culpa de Néstor Ortigoza, quién falló un penal cuando el duelo entraba en los minutos decisivos.

Que Huracán mereció mejor suerte, no hay dudas. En el primer tiempo, Jorge Baliño ignoró una “bomba” de Mariano González que tras pegar en el travesaño picó adentro del arco “Cuervo”; y cerca del final dejó pasar por alto un claro penal sobre Ramón Ábila.

Por eso festejó San Lorenzo, que ahora sueña con el título. (Especial)