BUENOS AIRES.- Dirigentes de la oposición criticaron ayer los términos del acuerdo entre el Gobierno nacional y los holdouts, que le permitió al país salir del default. El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, consideró que hubo un “festejo tonto” por los funcionarios de Cambiemos, y recordó que las primeras dos reestructuraciones implicaron reducciones de la deuda pública. “Esta última ha implicado un aumento de la deuda”, analizó.
En 2005, durante la gestión presidencial de Néstor Kirchner, Lavagna logró la reestructuración del 76% de la deuda impaga, ampliándose esa cifra al 92%, en 2010, ya la durante la presidencia de Cristina Fernández.
El secretario de Coordinación Interministerial del gabinete nacional, Mario Quintana, sostuvo que el pago de U$S 10.500 millones a los bonistas que no ingresaron a los canjes de deuda de 2005 y de 2010 significó una alegría “por dejar atrás un período nefasto en las relaciones de la Argentina con el mundo”.
Sobre la negociación que llevó adelante el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, en la corte de Estados Unidos, Lavagna consideró que derivó en un cierre que aún está pendiente, porque quedan todavía posibles litigantes. “Ese cierre tan oneroso crea el riesgo de volver a entrar en la etapa del endeudamiento”, porque lo que aplauden los mercados financieros son sus negocios”, advirtió.
En representación del Gobierno nacional, Quintana destacó que para generar empleo, la Argentina debía recomponer sus vínculos con el mundo. “El Gobierno trabaja para concretar una transformación económica, de un régimen totalmente perimido a un régimen focalizado en el empleo productivo y en la inversión”, defendió el funcionario, en declaraciones radiales, que reprodujo la agencia DyN.
Además, Quintana señaló que los gobiernos kirchneristas tomaron como modelo “el populismo demagógico, que fracasó a lo largo de la historia”. “Es una satisfacción del deber cumplido, no es algo grato pagarle esta plata a estos señores (en referencia a los holdouts), pero era un paso ineludible para la Nación”, insistió el funcionario.
Consultado sobre las medidas económicas implementadas por el presidente, Mauricio Macri, el funcionario nacional manifestó que el conjunto de decisiones que adoptó el equipo económico buscan combatir la inflación. “Cuando se recibe una economía en estanflación, salir de ese proceso lleva tiempo. Lo estamos haciendo a un paso aceleradísimo”, analizó.
El viernes, la Argentina depositó U$S 9.300 millones para cancelar la deuda impaga con los holdouts. Del monto total, U$S 6.200 millones serán pagados directamente a quienes cerraron un acuerdo con el Gobierno antes del 29 de febrero. Otros U$S 3.100 millones se destinarán a un fideicomiso en el Banco de Nueva York (BONY), para pagar a los que cerraron acuerdos posteriores. Con el objetivo de afrontar los pagos a los holdouts, el país colocó deuda por U$S 16.500 millones a un interés del 7,2%. Una parte de esa suma se destinará para pagarles a los “fondos buitres”. El resto se utilizará para financiar obras de infraestructura.