6,7% - es la tasa de inflación que las consultoras proyectan para abril.

34% - es la inflación acumulada en doce meses, hasta marzo.

36% - es la tasa promedio que auguran las consultoras para el cierre del año.


Además del frío y de las hojas que se desprenden de los árboles, el otoño le traerá a la economía un nuevo shock de inflación. El nivel de los precios relativos trepará en torno al 6,7%, según las proyecciones de consultoras privadas. Esta aceleración responderá, fundamentalmente, al efecto de la suba de las tarifas de los servicios públicos, producto de la quita de subsidios que dispuso el Gobierno nacional, para sincerar los costos de la producción de energía y para reducir el gasto público y el déficit fiscal.

Pero el shock inflacionario no se sentirá sólo durante abril. Según auguró Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Bein & Asociados, el embate de los precios, producto del incremento tarifario, se prolongará hasta mayo. “Recién en junio, luego de que se equilibre la suba de tarifas y de que impacten los aumentos salariales, se espera una inflación sensiblemente menor a la que registra la economía desde noviembre de 2015”, proyectó durante una entrevista con DINERO.

Entre los factores que explicarán una eventual reducción de la inflación, para la segunda mitad del año, Dal Poggetto también mencionó la estabilidad del tipo de cambio, producto del excedente de dólares que dejará la liquidación de divisas del sector agroexportador, y la llegada de créditos internacionales, como consecuencia del acuerdo que el Gobierno nacional alcanzará, en el mediano plazo, con los “fondos buitre” para dejar atrás el default de 2001.

Cifras elevadas

En marzo, el Relevamiento de Precios Minoristas (RPM) que elaboró el Estudio Bein, registró un incremento del 4,8% mensual, con una variación del 33,7% respecto del mismo mes de 2015. En los tres primeros meses del año la inflación acumulada fue del 11,8%.

Un diagnóstico similar expuso la consultora Elypsis, mediante su informe sobre precios, en el cual señaló que durante el mes anterior la inflación aceleró el 3,4%. Además, advirtió que marzo le dejará a abril un arrastre del 1,6%, superior al 1,3% que recibió de febrero pasado. “Luego de cerrar 2015 con una inflación del 26,7%, el registro interanual de precios nacional acumuló, hasta marzo, una expansión del 34%”, precisó en su reporte la consultora que dirige el economista Luciano Cohan.

En tanto, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) Congreso la inflación de marzo fue del 3,2%, mientras que la acumulada en lo que va del año ascendió al 11,6%. Esta medición fue divulgada esta semana por diputados nacionales opositores del Frente Renovador, del bloque Justicialista, del socialismo, de Libres del Sur y del GEN (Generación para un Encuentro Nacional).

La segunda mitad del año

En su informe, el Estudio Bein & Asociados pronosticó que la inflación acumulada de 2016 rondará el 36%, teniendo en cuenta que, en la segunda mitad del año, se espera una moderación en el nivel de precios relativos. No obstante, Dal Poggetto explicó que la tasa de inflación del segundo semestre del año dependerá, principalmente, del impacto que tengan las paritarias, ya que los aumentos salariales -que acuerden los gremios con las empresas y con el Estado- podrían presionar sobre los precios, sobre el dólar y, en consecuencia, sobre la inflación.

“La proyección del 36%, acumulado hasta diciembre de 2016, se corresponde con un ritmo de inflación del 1,5% mensual, similar al que se registró entre enero y octubre de 2015, cuando el dólar y las tarifas de los servicios públicos funcionaban como ancla de la inflación”, advirtió Dal Poggetto.

A su vez, agregó que otra de las variables que ayudará a moderar la inflación es la estabilidad del dólar que, en un contexto sin cepo cambiario, dependerá del ingreso de capitales externos, ya sea mediante créditos o inversiones extranjeras. Sobre este punto, advirtió que el ingreso de capitales dependerá del acuerdo definitivo con los holdouts y de la consistencia que tenga la política económica, en especial las decisiones vinculadas al gasto público y al déficit fiscal. “En el corto plazo puede esperarse una inflación en torno al 36%, o algunos puntos más. Sin embargo, en el mediano plazo, una reducción más fuerte de la inflación dependerá de cómo se resuelva el desequilibrio fiscal de las cuentas públicas”, observó Dal Poggetto.

En relación a este aspecto, opinó que el Gobierno, hasta ahora, no hizo un ajuste fuerte para reducir el déficit fiscal. “Lo que hubo fue un manejo descoordinado, que sólo se limitó a bajar el gasto mediante la quita de los subsidios a los servicios públicos. Sin embargo, por el impacto que tuvo la devaluación (del peso en relación al dólar, ocurrida en diciembre pasado), sobre los costos de los servicios, el ahorro para el Estado es magro, sobre todo si se tiene en cuenta que parte del aumento de las tarifas irá para las empresas y no para el fisco”, concluyó.

La clave es bajar la emisión monetaria, afirmó un economista

“La inflación es un fenómeno monetario, producto de un exceso de oferta de dinero. Es decir que se ofrece más dinero del que el mercado puede absorber”. Según el economista Pablo Pero, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNT, el Gobierno avanzó positivamente para reducir la tasa de inflación hacia el final del año, porque redujo del 40% al 26% la emisión de dinero. No obstante, advirtió que en abril la inflación tendrá su pico. “El máximo interanual será en abril y llegará al 38%, aproximadamente, por el aumento de las tarifas de los servicios públicos”, señaló durante una charla con DINERO.

Pero explicó que la emisión monetaria se incrementó durante el Gobierno kirchnerista porque se utilizó para cubrir gastos del Estado. Y, según indicó, como la administración anterior gastó más de lo que tenía, generó un déficit en las cuentas públicas. “El Gobierno gastó de más y cubrió el déficit fiscal con emisión”, analizó el docente.

Con la renovación política, cambió la estrategia para financiar el déficit. “La idea del Gobierno actual es financiar parte del déficit fiscal tomando deuda, para no emitir tantos billetes que luego aumentarán la inflación”, advirtió. “Con este plan, se espera que entre cuatro y seis meses la reducción de la base monetaria impacte en la inflación”, añadió.

Finalmente, remarcó que el nivel anual de precios, en los últimos meses, promedia entre 33% y 34%. No obstante, pronosticó que en diciembre puede haber una baja notoria. “Entre noviembre y diciembre de 2015, por la devaluación, la inflación fue del 4%. Pero en diciembre de este año se espera una tasa mensual en torno al 1%. Por lo tanto, la inflación interanual de diciembre será del 28%, aproximadamente”, concluyó Pero.


La tarjeta
Lo importante es pagar el resumen completo

La tarjeta de crédito es un arma de doble filo, ya que las tasas de refinanciación -que se aplican cuando no se paga completo el resumen y el saldo restante se acumula con la próxima cuota- superan, en algunos bancos, el 100% de interés. “Si usamos la tarjeta para pelearle a la inflación, adelantar consumos no es una mala opción, siempre que se pague todo al cierre”, analizó Guerrini. “Es válido usar la tarjeta para comprar alimentos no perecederos, artículos de limpieza, pagar el seguro del auto, del hogar o la medicina prepaga”, observó la experta. 
 
Mayoristas
Ventajas y riesgos de comprar en cantidad

Al momento de comprar, hay dos factores que entran en juego: la objetividad financiera y la subjetividad. Sabrina Guerrini, experta en finanzas personales, explicó que si el consumidor es ordenado y objetivo, le conviene comprar en un local mayorista. “Si es muy hábil en los cálculos, también puede sufrir el síndrome pre-guerra, es decir comprar en exceso como si el mundo se terminara mañana”, explicó a DINERO. En tiempos de inflación hay que analizar el nivel y la calidad del consumo, comparar precios y reconocer lo que es necesario, sugirió.
 
Anotar todo
Es clave hacer un registro de los gastos

Guerrini subrayó la importancia de confeccionar un registro de las compras que se hagan con tarjeta para evitar sorpresas al momento de pagar. “Hay que anotar qué y dónde se compró, el monto y la fecha de la transacción. Si se compró en cuotas, hay que detallar la cantidad de pagos, el valor y cuándo finalizan. Esto permite ver el monto acumulado mensual y no caer en la necesidad de refinanciar el saldo”, recomendó. “También sirve para controlar los excesos y para evitar los consumos superfluos”, concluyó la especialista.
 
Comunitarias
Compartir compras con otras familias

Como consecuencia del aumento de la inflación, cada vez más familias se reúnen para compartir gastos de alimentos con el fin de ahorrar plata. Guerrini afirmó que esta modalidad de consumo es una buena alternativa, y subrayó que se puede aplicar no sólo para adquirir productos o alimentos, sino también en servicios. Según observó, es una opción interesante para ahorrar en gastos de viajes, no sólo de vacaciones o de escapadas de fin de semana, sino también en viajes para ir al trabajo o para concretar gestiones personales.