Estuvo pocas horas en la ciudad. Unas 48. Suficiente tiempo para agudizar la vista y sacar algunas conclusiones. Como por ejemplo que San Miguel de Tucumán corre riesgo de terminar dominada por los autos. Y propone hacer una buena planificación pensando primero en el peatón, luego en la bicicleta y finalmente en un buen servicio de transporte público, que incluya colectivos más pequeños y con un diseño más moderno, que se adecue a las necesidades actuales de los pasajeros. El que da estos y muchos otros consejos es Nick Tyler, experto en ingeniería del Tránsito y del Transporte. En nuestra provincia, el profesor e investigador en el University College London dictó el seminario académico: “Planificación y diseño en el siglo 21 para una ciudad del siglo 22”. Además, se reunió con expertos de Transporte y Urbanismo en áreas de gobierno local y provincial.
En una charla con LA GACETA, Tyler (que se expresa con un perfecto español) dejó muchas de sus ricas opiniones y una visión pluralista sobre la evolución de las urbes. Señaló en varias oportunidades que la ciudad debe ser de la gente, no del auto. Y precisó cuál es la clave: “cuando el transporte público mejora, la gente deja el auto”
-¿Qué impresión le causó la capital de Tucumán?
- Es la primera vez que vengo. Me resultó interesante porque sólo conocía Buenos Aires y Mendoza. Me gustaron mucho las peatonales, las flores. Es una ciudad de edificios bajos y calles angostas, la veo como que tiene una escala bastante humanizada.
- ¿Le llamó la atención el tránsito en el área central?
- No veo una buena mezcla de personas con vehículos. Valdría la pena pensar más en el peatón, darle más espacio a él y menos a los autos. Pero hay que pensar bien cómo hacerlo. No solucionamos nada sólo con cerrar las calles al tránsito porque la gente necesita viajar hasta allí. Hay que hacer una buena planificación.
- En los últimos años los urbanistas advirtieron las ciudades estaban diseñadas para los autos y que había que cambiar esa visión...
- La gente disfruta de las áreas peatonales. Es una medida que siempre tiene éxito. Antes de cada proyecto los comerciantes dicen que será un desastre, pero después lo celebran. Se dan cuenta de que sus negocios se vuelven más rentables.
- ¿Cree que Tucumán se debe replantear las políticas de movilidad y accesibilidad?
- Pienso que todas las ciudades deberían hacer esto. Si tenemos una política más dirigida a la persona que al vehículo tendremos una ciudad mucho más civilizada y más feliz.
- Usted estudia la psicología del peatón. ¿Qué sorpresa se llevó?
- Una cosa sorprendente es la importancia de los detalles. Sólo con cambiar milímetros en el diseño de una ciudad se transforma el comportamiento del peatón. Me refiero al ancho de las veredas, de una puerta, la posición de un banco, de un árbol o de un poste. Una ciudad funciona bien si les presta atención a los detalles.
- ¿Cómo podría resolver San Miguel de Tucumán el problema de tener calles muy angostas que soportan cada vez más vehículos?
- Es fácil (larga una carcajada). Hay que reducir la cantidad de vehículos que entran. Muchos autos entran con una sola persona. Esto es una locura en una ciudad con calles tan angostas. También los semáforos pueden poner más énfasis sobre los peatones que hacia el tráfico, que haya más facilidades para cruzar caminando que en auto. Hicimos eso en Londres y fue exitoso. En el área bancaria, todos los semáforos están dirigidos al peatón. Conducir por ahí es una tortura; hay que detenerse en todas las esquinas y esperar varios minutos.
- ¿Está de acuerdo con la descentralización de algunas actividades?
- Hay que pensar una ciudad en tiempo, no sólo en espacio. Preguntarse si está bueno que todos entren en simultáneo o no. Tal vez así puedan reducirse la cantidad de viajes. Y sí estoy de acuerdo con la descentralización, aunque no tengo los detalles exactos de cómo funciona Tucumán. Tenemos que alentar a la gente a hacer sus compras en sus propias comunidades, sin tener que viajar al centro. Tenemos una buena experiencia de esto en Londres.
- ¿Londres lo hizo con normativas, prohibiendo la instalación de algunas actividades, por ejemplo?
- Sí, claro que se necesitan las normas. Así alentamos la instalación de supermercados en calles más locales. Y los comerciantes terminaron cambiando el modelo de negocio. Hace 20 años para el dueño de un súper la idea era aumentar el tamaño del local para reducir los costos. Ahora están poniendo supermercaditos en calles más locales; ven que la rentabilidad es mayor porque la gente hace más compras pequeñas pero con mayor frecuencia.
- ¿Cuál es el mejor sistema de transporte público de pasajeros?
- (se queda callado, pensativo) Lo mejor es invertir para mejorar los viajes peatonales. Es lo más saludable y lo más barato. Luego invertir en bicicletas públicas. Y, por último, el bus. Pero debemos pensar de nuevo sobre qué es un bus. No necesariamente es algo enorme. Aquí veo que son un poco grandes para estas calles. Para una ciudad como Tucumán pueden ser más pequeños los colectivos, para 20 o 30 pasajeros, cambiarles la frecuencia, que los usuarios tengan menos tiempo de espera. Hay que estudiar todo muy bien. La cantidad de motos en las calles es una señal de que no existe un buen sistema de transporte público para alcanzar las necesidades de la gente. Si charlamos con las personas entenderemos cuáles son las necesidades y deseos para saber cuál es el transporte público que debemos diseñar. Los pasajeros hoy quieren hacer distintas cosas en su viaje, quieren ir cómodos, tener wi fi. Y las líneas de colectivo siguen igual que en los años 20, cuando los estilos de vida cambiaron totalmente. Hay un verdadero quiebre entre los deseos de las personas y lo que ofrecen hoy los transportes. Por eso no los usan.
- ¿Cuando el transporte público mejora la gente realmente deja el auto, esto está probado?
- Un ejemplo claro es Londres. Aplicamos la política de reducir el transporte particular a través del cobro de tasas por congestión. Cobramos 11 libras (más o menos $ 220) para entrar a la ciudad y si querés estacionar, 70 libras la hora. Es carísimo tener un auto en Londres. Pero esto es intencional. El dinero de esa tasa está dirigido a las inversiones en transporte público. Así tenemos más transporte público y más calidad. Y la gente de todas las clases sociales lo utiliza: cuando esta medida empezó teníamos 3,5 millones de viajes por día en el bus y ahora tenemos casi 8 millones.
- ¿La clave de un buen transporte público es la velocidad o la frecuencia?
- (responde rápidamente, sin dudar) La clave es la calidad de los vehículos, la limpieza, su diseño, la facilidad para subir y bajar. Y la confiabilidad. Probablemente esto sea lo más importante: si yo sé que el bus llega en dos minutos y llega en ese tiempo sé que es bueno.
- ¿Cuál es el desafío que tienen las ciudades hoy?
- La contaminación. La polución del aire hoy es equivalente a la contaminación del agua hace 120 años. Porque está matando personas, está reduciendo la calidad de vida. Es el gran problema del siglo XXI y todas las ciudades lo tienen. Podemos conseguir más aire limpio con la reducción de vehículos contaminantes (especialmente los de petróleo).
Perfil
Nick Tyler es profesor de la cátedra Chadwick de ingeniería civil del University College London (UCL) y se dedica a investigar la forma en que las personas interactúan con su entorno inmediato. Dentro del Centro de Estudios del Transporte, creó el Grupo de Investigación sobre Accesibilidad, en el marco del cual un equipo de especialistas investiga múltiples aspectos relativos a la accesibilidad y al transporte público.
Tyler posee un doctorado del UCL, cuya tesis versó sobre una metodología para el diseño de sistemas de autobuses de alta capacidad basada en el uso de inteligencia artificial. Además, formó parte del equipo ganador del concurso “Diseño de ciudades en América Latina 2000: la ciudad europea como modelo”.
Becas Chevening
Una oportunidad para posgrados en Reino Unido
Nick Tyler, profesor de University College London, visitó Tucumán en el marco de la promoción de la Beca Chevening, un programa del Gobierno Británico que ofrece estudiar un posgrado en el Reino Unido. Está destinado a Políticas Públicas y pueden participar estudiantes de los últimos cursos y graduados de carreras afines a Economía; Ciencias Políticas; Derecho; Arquitectura y Urbanismo; entre otras. La beca cubre todos los gastos: manutención, traslado y alojamiento. Se trata de un programa mundial que incluye a 116 países y del que participan 700 becarios por año.