Por Juan Archibaldo Lanús
El conflicto de Malvinas es un desafío insoslayable tanto para la Argentina como para Gran Bretaña. Creer que el tiempo disolverá la controversia o que la guerra, su resultado, tiene la categoría de un ancestral “juicio de Dios”, es una ilusión peligrosa para la paz y la seguridad en el Atlántico Sudoccidental y una violación permanente del orden político internacional que ha consagrado el fin del colonialismo. Más aún: el aparente triunfo de Gran Bretaña en mantener el statu quo colonial, gracias a una creciente presencia militar en las islas, es una mancha en la conciencia de un pueblo que ha demostrado su compromiso con la libertad, la justicia y el derecho internacional. Cualquiera sea la evolución que experimente el sistema internacional, el mantenimiento, en el siglo XXI, del actual enclave colonial en las costas de la Argentina, a más de diez mil kilómetros de la capital británica, es una rémora del pasado ... La solución del conflicto de soberanía es un dilema o desafío insoslayable para ambos países, debemos entonces reflexionar sobre cuáles podrían ser las vías políticas y diplomáticas para instalar esta negociación en la agenda tanto bilateral como multilateral. La Argentina debe prepararse para una larga y compleja gestión diplomática... Queda abierta a la imaginación elegir la oportunidad para emprender un nuevo camino, plantear una nueva propuesta y abrir una instancia diplomática diferente que permita a las partes encontrar una solución pacífica al conflicto. Hace más de ciento ochenta años estos territorios argentinos fueron ocupados por la fuerza y su población desalojada por una flota bajo el pabellón inglés. Su recuperación no es una esperanza, sino un destino.
* Editorial El Ateneo.