Las dos agrupaciones gremiales que firmaron el acuerdo salarial con el Gobierno se defendieron ayer de las acusaciones y críticas de la UPCN, el único sindicato que no rubricó el acta.

El viernes, la Unión y el Frente de sindicatos -que reúnen a una veintena de gremios que representan a los empleados públicos- aceptaron la propuesta del Gobierno: 30% de aumento al básico y una suma fija de $ 1.400 mensual (entre abril y septiembre, que desde ese mes pasará a $ 2.800). Pese a haber estado en las negociaciones, la UPCN no suscribió el acta final y acusó al Gobierno de presionarlos y a sus pares sindicales, de traicionar a los trabajadores.

“UPCN estuvo hasta última hora negociando y no firmó el acta porque su secretaria (por Lucinda Espeche) se fue de vacaciones. Ellos pedían $ 3.000 y 30% al básico ¿Por $ 200 no firmaron? Esto es puro vedettismo”, lanzó indignado el secretario de la Unión de Gremios, Andrés Jaime. Tildó a los dirigentes de ese sindicato de “hipócritas” al querer ocultar con presuntas excusas que su dirigente se fue “de vacaciones y los dejó sin autoridad para firmar”.

“Durante 20 años tuvieron la exclusividad para tratar con el Gobierno e hicieron que los estatales tengan uno de los peores básicos. Y ni siquiera estuvieron para pedir el bono de $ 4.000 que conseguimos a fin de año”, enrostró. Aseguró que el Gobierno está condicionado por el envío de fondos de la Nación y que, si bien las cifras del acuerdo son insuficientes, podrán ser revisadas a futuro. Advirtió que en el Subsidio de Salud no se cumplirá el paro anunciado por UPCN para el martes.

Vicente Ruiz, representante del Frente de Gremios, se mostró sorprendido por las críticas de la UPCN. “Hasta donde sé, estaban esperando para firmar. No sé nada de ellos. Nunca salieron a luchar por nada, me tiene sin cuidado lo que digan. No sé cuál será el objetivo de UPCN para hacer esto”, lamentó el representante de los municipales del interior.