La tarde del martes es diferente a la de las últimas semanas de trabajo de Atlético. No hay acción, sí libertad total para el plantel, que se entrenó por la mañana en Ojo de Agua. Quienes pueden, exprimen el día para conocer un poco más dónde están parados. Aprovechan la oportunidad para convertirse en turistas y disfrutar de la jugosa carta de lugares mágicos cercanos a San Miguel de Tucumán.
Los Ballini deciden pasear por San Javier y, como queda cerca, Matías lleva a sus padres, Miguel y Marta, hasta Villa Nougués, una especie de paraíso en las alturas.
Allí pasan la tarde entre selfies, charlas y demás. “Todo muy hermoso”, dice el volante central de Atlético, que al rato confiesa haberse perdido en la bajada. Como conductor, “Bayo” es un excelente volante central. Por eso ríe y bromea. “En las alturas dejé enterrados algunos enganches que quisieron pasarme, ja”.
Si bien no lo trajo hasta Tucumán, Federico Insúa, el 10 de Argentinos el sábado pasado, fue su reciente víctima, en lo que fue el debut del ex Colón jugando de titular en el “Decano” esta temporada.
“Jugamos chicos que teníamos la necesidad de demostrarle al técnico que tenemos ganas de estar, que estamos preparados”, explica quien reemplazó al lesionado Nery Leyes. Ballini no fue la única variante en Atlético contra “Bichito”. Fueron, en total, cinco variantes las que hizo Juan Azconzábal, además de que también modificó el sistema táctico: de 4-4-2 a 4-1-4-1.
Y no se notó en absoluto que el dibujo era nuevo. “Que no se haya notado el cambio de táctica tiene que ver con los jugadores. Cuando entienden los distintos esquemas es más fácil cambiar y adaptarte a la situación”, explica Ballini, contento de que Atlético vuelva a ser una Caja de Pandora para sus futuros rivales.
“De acuerdo a las necesidades y a cómo se vayan desarrollando los partidos, está bueno poder cambiar sin que complique la estructura”, reconoce.
De lo que nadie quiere hablar ahora es que Atlético estaría prácticamente salvado del descenso. Es que no bajará de 1 de promedio y tiene enemigos, como Sarmiento, muy comprometidos.
“No pensamos en eso”, aclara y explica por qué. “Cuando te encontrás con una situación como la nuestra, más allá de que el objetivo es la permanencia, vos como jugador apuntás a lo grande. A ganar todo lo que puedas”, dice. “Ningún rival te va a hacer sencilla la cosa”, advierte.
Una virtud que destacan en el grupo es la unión y la falta de egos personales. “Es un plantel sano, sin celos. El que esté mejor va a jugar. El técnico demostró que no se casa con nadie”, indicó.