CÓRDOBA.- Pasaron 10 años para que el caso, uno de los más emblemáticos de los últimos tiempos a nivel nacional, tuviera un inesperado giro. Marcelo Macarrón fue acusado de haber asesinado a su esposa Nora Dalmasso en un country de Río Cuarto. El sospechoso quedó en libertad tras haber pagado una caución de $ 3 millones y el 28 de marzo será interrogado.

El 26 de noviembre de 2006 fue hallado el cuerpo de Nora, desnudo y tendido boca arriba sobre la cama de su hija en su casa del barrio Villa Golf de Río Cuarto.

Había sido ahorcada con el cinto de una bata. La habían matado unas 36 horas antes, en la madrugada del sábado, cuando regresó de una salida con seis amigas. Su marido, ese fin de semana, según dijo, estaba en Punta del Este, en un torneo de golf.

A los pocos días el rumor de que la mujer había muerto en medio de un juego sexual recorrió la ciudad.

El primer apuntado fue Rafael Magnasco, por entonces segunda línea del Ministerio de Seguridad Provincial. Se ofreció voluntariamente para un ADN que terminó dejándolo fuera de la causa y limpiando su nombre, aunque al poco tiempo perdió su cargo.

En febrero de 2007, los fiscales que trabajaban en el caso imputaron al pintor Gastón Zárate, quien fue bautizado como el “Perejil”, como supuesto autor del homicidio; también acusaron a Carlos Curiotti, que había estado tres días trabajando en la casa de Villa Golf.

La marcha “del perejilazo” convocada por familiares y amigos de Zárate consiguió que quedara en libertad. Fue sobreseído en marzo de 2011, cuando un informe del FBI sobre las muestras genéticas de la escena del crimen demostró que no había evidencia que probara que tuvo algún contacto con la víctima.

El último acusado fue Facundo Macarrón, el hijo de Nora. En junio de 2007 el fiscal Javier Di Santo lo imputó como supuesto autor de los delitos de homicidio calificado y abuso sexual agravado por los rastros genéticos hallados en la habitación. Cinco años después fue sobreseído definitivamente.

Cambios

El fiscal Di Santo renunció a la causa en mayo de 2015 luego de que un juez lo acusara de haber paralizado la causa. La justicia cordobesa tardó casi nueve meses en designar a un nuevo hombre para que se hiciera cargo de la investigación. El elegido fue Daniel Miralles, quien no tardó en cambiar el rumbo de la investigación.

Dos días después de haberle otorgado el rol de querellante a Facundo, el fiscal decidió imputar a Macarrón por homicidio agravado por el vínculo.

Marcelo Britos, abogado del nuevo acusado, confirmó la imputación contra el viudo, aunque aclaró que tanto él como su cliente se enteraron a través de los medios. “Salvo que en estas últimas horas haya aparecido una prueba que sea capaz de modificar sustancialmente el cuadro probatorio, la imputación me parece tan absurda como la que en su momento formularon contra su hijo Facundo”, explicó el defensor.

Las pruebas sobre las que el fiscal habría decidido la imputación de Macarrón habrían sido los rastros de ADN hallados en el cuerpo de Nora y que no sólo estaban en su vagina. En su momento, estas pruebas habían sido desechadas.

También profundizó la pesquisa en la coartada de Macarrón. Este dijo que había estado en Uruguay y presentó como pruebas los controles a los que se sometió en la Dirección de Migraciones. Sin embargo, no se supo que hizo durante seis horas en el día que fue asesinada Nora.

El fiscal sumó además la investigación las escuchas telefónicas que alcanzan a Miguel “El Francés” Rohrer, un empresario sobre el que hubo sospechas y al que ahora se volverá a investigar. (Télam-Especial)

El caso

El 26 de noviembre de 2006 Nora Dalmasso es asesinada en su casa del barrio Villa Golf, en Río Cuarto. Su esposo, Marcelo Macarrón, traumatólogo local, jugaba al golf en Punta del Este. La hija de ambos estaba en Estados Unidos. El hijo, Facundo, dice que se encontraba en la capital cordobesa. El cuerpo desnudo y ahorcado es hallado por un vecino.

¿Otra hipótesis?

Mientras los investigadores descartan la hipótesis del robo y comienzan a investigar las llamadas telefónicas de Nora, se detectan la falta de un celular. La madre de la víctima, Delia Grassi, dice: “A mi hija la mandaron a matar”. La llevan a declarar y la mujer aclara que en realidad no tiene pruebas para mantener esa hipótesis.

El dolor de un hijo

Facundo Macarrón, cuando estaba siendo investigado, escribió una carta desde Francia -donde estudiaba-: “Muchas veces pienso que mientras quien ultrajó y asesinó despiadadamente a mi madre vive tranquilo, ella no descansa en paz porque un fiscal, en lugar de investigar quién era el culpable para que reciba su justo castigo, ocupó todo su tiempo en perseguir a su hijo, es decir, a otra de las víctimas, por el simple hecho de ser diferente a lo que él considera un buen hijo de familia”.

Estudio clave

El informe del FBI estableció que los “dos perfiles genéticos completos” encontrados no pertenecían a ninguna de las 28 personas que estuvieron en la escena del crimen tras el homicidio y que se sometieron a extracciones de sangre y accedieron a que se compararán las muestras de ADN.

Renuncias

Las repercusiones políticas y judiciales del crimen derivaron en las renuncias del entonces fiscal General, Gustavo Vidal Lascano; del secretario de Seguridad provincial, Alberto Bertea, y de su asesor, el mencionado Magnasco. También se abrieron cuatro causas paralelas para investigar denuncias por presuntos pago de dádivas a policías y coacción a un testigo.

Polémico análisis

Juan Dalmasso, hermano de la víctima y que se encargaba de realizar los trámites judiciales, habló hace menos de un año sobre el estado de la causa. “No varió absolutamente nada, lamentablemente no hay nada para aportar. Es tan grande la confusión que en un punto la causa termina siendo como la del fiscal Nisman”, afirmó.

La víctima

Una mujer encantadora

Nora era una exitosa empresaria que fue asesinada a los 51 años. La víctima, según los investigadores, tuvo relaciones sexuales el día en el que le arrebataron la vida. Descartaron que haya sido abusada, puesto que en la mesa de luz de la habitación encontraron un frasco con vaselina. Los que la conocieron siempre dijeron que era una mujer llamativa que atrapaba con sus profundos ojos azules. Antes de que la asesinaran, cenó con sus amigas. 

El viudo

El traumatólogo que cambió su vida

El viudo Marcelo Macarrón nunca abandonó el chalé donde se cometió el crimen. Está en pareja con Pía Cardoso, una mujer 15 años más joven que él, quien estuvo detenida por defraudación a la AFIP. No viven juntos, pero los fines de semana se la suele ver tomando sol en la pileta que usaba Nora. Hay una hipótesis que indica que él viajo de Uruguay a Río Cuarto en avión horas antes de que su esposa fuera encontrada asesinada.

Los hijos siguen con sus vidas lejos de Río Cuarto

Facundo, que llegó a estar imputado por el homicidio, se recibió de abogado en Buenos Aires. Creó un estudio y se especializa en derecho laboral. Vive haciendo cursos porque sueña con ser contratado por la ONU. Su hermana Valentina se radicó en el barrio de Alta Córdoba, en la capital de esa provincia, donde estudió Nutrición. Pese a que mantienen una relación con su padre, los allegados aseguran que es muy distante.

Los imputados

TODOS LOS ACUSADOS FUERON SOBRESEIDOS

A lo largo de la investigación, dos hombres fueron acusados por el crimen. Gastón Zárate (foto), pintor que estuvo trabajando en la casa de la víctima en la semana previa a que se cometiera el crimen, fue el primer acusado. Luego, la Justicia desvió su atención a Facundo Macarrón, el hijo de la víctima. Ambos tuvieron que esperar entre cuatro y cinco años para que un estudio genético descartar que ellos hayan sido los asesinos.