Todo lo que necesitás es calzarte las zapatillas, cargar una botella de agua (o dos) y un abrigo en la mochila. Con el cerro más cercano a 20 minutos del centro y un sinfín de rutas de montaña para recorrer, Tucumán es el paraíso del senderismo. Por paisajes de selva o de pastizales de altura, con techo de nubes o bajo un cielo despejado surcado por cóndores, las posibilidades para recorrer los paisajes tucumanos son enormes.
La ventaja de esta actividad, además de la posibilidad de conocer paisajes que belleza que quita el aliento, es que está al alcance de mayores y de niños, de personas con poca preparación física y con equipamiento muy básico.
Te proponemos algunas de las rutas más fáciles y cortas para hacer en el día, por cuatro zonas distintas de Tucumán: San Javier, Raco, Tafí del Valle y El Cadillal, recomendadas por el guía de montaña Ulises Kusnezov.
1- Puerta del Cielo, Cuesta Vieja, Ciudad Universitaria
Un clásico entre los que quieren salir de paseo por primera vez a la montaña, la parte baja (selva de yungas) del Parque Sierra de San Javier, es también terreno de entrenamiento para quienes se preparan para desafíos más grandes. La entrada del sendero está a unos tres kilómetros al norte de la segunda rotonda de la avenida Perón (está señalizada) y se puede recorrer en unas dos horas. La salida está sobre la ruta 340, en San Javier y se asciende desde los 600 metros a 1.200 metros sobre el nivel del mar. Una ventaja de esta senda es que, si se llega muy cansado al final del ascenso, se puede volver en colectivo desde la ruta 340 hacia Yerba Buena. De lo contrario, se puede volver por el mismo camino o bajar por Cuesta Vieja, desde la Ciudad Universitaria. El terreno es húmedo y se pone barroso si ha llovido mucho.
2- Cruz de Yampa
Otro sendero de baja dificultad, un poco más largo que el de San Javier, pero también por selva de yungas. En este caso, se asciende desde los 1.230 metros de altura hasta los 2.130, desde un camino que sale a pocos metros del puente sobre el río Raco, en una zona que se llama Bajada de Balverde, desde la ruta 341. Se cruza un río bajo, sendas algo profundas con barro y piedras, para llegar a una cumbre redondeada, a pocos metros de la tumba de un lugareño llamado Mercedes Yampa, fallecido en 1930. Es una zona que suelen usar los enduristas, así que hay que estar alerta al paso de las motos. Desde la cumbre, ya en zona de pastizales de altura, se divisan los caminos que van a Anfama y la cumbre de El Taficillo (la más alta de la Sierra de San Javier). El ascenso se puede hacer en cuatro o cinco horas, para comer en la cima y volver a bajar en unas dos o tres horas. Hay que calcular el tiempo para volver con luz de día y llevar comida de marcha (sándwiches y frutas) y unos dos litros de agua. Los bastones de trekking ayudan, pero no son imprescindibles.
3- Cerro Pelado
Si estás en Tafí del Valle y tenés ganas de ver la villa y el lago desde las alturas, el camino por el Cerro Pelado es una opción excelente para sacarte las ganas de caminar cerca del cielo. A los senderos que recorren el cerro, que se llama así porque su falta de vegetación contrasta con el verdor del resto valle, se puede ingresar por distintos puntos. Uno de ellos es el que está en la ruta que va hacia La Ovejería, donde se termina el pavimento, se sube desde allí y se recorre de norte a sur. La más usada es la senda que sube hacia el Cerro de La Cruz, cercana a la villa de Tafí, pasando el puente hacia La Banda. Es un terreno fácil y no muy empinado, agradable de recorrer y con clima fresco. Como es una zona seca y no hay fuentes de agua, es importante llevar suficiente líquido para varias horas. La duración del paseo depende de cada uno, como se puede ver el valle en casi todo momento, también se puede elegir el momento del descenso. Como siempre, conviene bajar antes de que caiga la noche.
4- La Ciénaga
El valle de La Ciénaga, al norte del Tafí del Valle, se extiende entre montañas tapizadas de verde y está salpicado por restos arqueológicos de pueblos que habitaron la zona mucho antes de la llegada de los españoles. Este sendero puede hacerse en distintas etapas, de acuerdo al tiempo que se quiere destinar al paseo. Se sale desde La Cañada, se cruza el lecho de un río que lleva poca agua. Al final de la primera cuesta, bastante empinada, hay premio: una vista privilegiada del valle de Tafí, del lago La Angostura y de los cerros que los rodean. Si se continúa el camino, la segunda parada es el Mirador de La Ciénaga. Es imposible perderse, allí está una de las torres de alta tensión que llevan electricidad a La Alumbrera y que se ven desde la ruta. A esa mesada se llega en dos o tres horas y es un lugar ideal para almorzar antes de regresar. El conjunto de piedras que está a pocos metros de la torre no es natural: es un menhir y tiene posiblemente miles de años en ese lugar. Se lo puede admirar, tomarle fotos y especular para qué habrá servido. Lo que no se debe hacer es tocarlo, subirse para sacar fotos, pisarlo o intentar llevarse las piedras que lo rodean. Lo mismo vale para los demás yacimientos que pueblan el camino, si uno decide continuar para hacer la noche en el valle de La Ciénaga. Va a encontrar decenas de círculos de piedras, que fueron viviendas, pequeños menhires y señales de que allí habitó gente desde hace cientos de años. Al final del camino, unas dos horas más desde el mirador, se llega a una escuela transformada en refugio de montaña. Allí se puede acampar, tirar bolsas de dormir bajo el techo de la galería o pedir la llave del establecimiento a una familia que vive cerca. Hace frío de noche y corre viento, por lo que es fundamental llevar abrigo: buzo de polar y rompevientos, guantes, gorra, medias gruesas y otro par de repuesto, porque la senda se pone húmeda en esta época deel año, y bolsas de dormir y carpas adecuadas. El ascenso es relativamente poco, de 2.184 a 2.765 metros.
5- Aguas Chiquitas
El camino a Aguas Chiquitas, en la zona cercana al lago de El Cadillal, es corto y -aunque empinado- vale la pena porque desde allí se puede acceder a uno de los paisajes más bellos de la provincia. El recorrido se hace en una hora, o un poco más, y el ingreso está señalizado. Se parte desde la ruta 347, pasando la planta hidroeléctrica del dique, a lo largo de poco menos de 4 kilómetros, con un ascenso de unos 300 metros, en zona selvática. A tener en cuenta: si llueve o ha llovido mucho, no se recomienda emprender este camino porque los ríos crecen y es difícil caminar en medio del barro.
Bonus
La cascada de Los Alisos, en Tafí del Valle, es otra senda que tiene no más de dos horas de recorrido. Por la ruta que va a Las Carreras (a unos 20 kilómetros de la villa) se ingresa a la derecha otros tres kilómtros, hasta el fondo del camino. Allí se pueden dejar los vehículos y empezar a caminar. El recorrido lleva unas dos horas, o tres si se va despacio o si se para a comer. La senda se pierde en algunas partes, por lo que es conveniente ir acompañado por alguien que conozca el terreno.