CARLOS R. PAZ
LA GACETA
El 6 de noviembre del año pasado se cumplieron 100 años desde la inauguración del edificio de la Escuela Uladislao Frías, de la ciudad de Concepción. Parece sólo un dato interesante; sin embargo el establecimiento funcionaba desde 1856.
Desde ese año existía una escuela primaria mixta en la vieja comarca de “La Ramada”, que luego, en 1890, pasó a llamarse Escuela Elemental de Concepción, hasta que tomó el nombre de “Gobernador Ernesto E. Padilla”, como reconocimiento al mandatario que dispuso la ejecución de esa obra pública. Finalmente, el actual nombre fue adoptado en 1921 y al año siguiente se desdobló en dos turnos, uno para varones y otro para mujeres, con direcciones diferenciadas.
La ceremonia de 1915
El edificio -que hasta hoy perdura- se inauguró con una ceremonia impactante. El gobernador Ernesto Padilla fue quien presidió los actos centrales, pero toda la ciudad se movilizó por la importancia que los vecinos le asignaron al hecho: reconocían que la educación era no sólo necesaria, sino imprescindible para el desarrollo de todos los pueblos cercanos.
El gobernador llegó en tren a las 10 de la mañana, acompañado por una numerosa comitiva. Estuvieron los ministros, doctores Pedro Cossio y Ricardo Colombres; el presidente del Consejo General de Educación, don Gaspar Taboada, junto con autoridades de Lules, Famaillá, Monteros, Río Seco y La Arcadia. Estas últimas fueron sumándose a medida que el convoy pasaba por aquellas localidades.
En la estación ferroviaria el grupo fue recibido por el interventor municipal, doctor Roberto J. Ponssa, una comisión de damas y representantes de todos los sectores sociales de Concepción. Caminando, el doctor Padilla y los demás asistentes se dirigieron al edificio que debía inaugurarse, situado una cuadra al oeste de la plaza Mitre.
El acto comenzó con el Himno Nacional ,que toda la concurrencia entonó de pie, acompañando la banda de música local. Luego, el doctor Gaspar Taboada pronunció un discurso congratulándose de haberle tocado en suerte asistir al acto de colocación de la piedra fundamental, y en ese momento a la inauguración de tan importante edificio escolar para el sur de la provincia; además se extendió con elogiosos conceptos para el gobernador.
Luego de unas palabras del doctor Ponssa, los niños Estratón Monteros y Julia Andrioli, de las escuelas Superior y Sargento Cabral, respectivamente, ofrecieron unos hermosos ramos de flores al primer mandatario. A continuación, toda la concurrencia visitó la escuela, que ocupa una manzana y constaba de ocho aulas, una casa para la directora y todas las dependencias necesarias.
Palabras de Padilla
Hacia el mediodía, en el hotel de don Evaristo Mais, se sirvió un banquete ofrecido por el gobernador a los maestros. Eran unos 150 comensales, en su gran mayoría miembros del personal directivo y docente de las escuelas de la campaña. El acto -impecable, según el cronista de LA GACETA- terminó cerca de las dos de la tarde, y todos se dirigieron al edificio inaugurado.
En esa ocasión habló el gobernador Padilla. El discurso incluyó frases de aliento para los educadores, llamándoles “modeladores del carácter de la juventud”. Luego, la directora de la Escuela Superior, doña Mercedes Filpo Paz, leyó una conferencia sobre educación cívica que, al finalizar, despertó una ovación por su impecable exposición.
Posteriormente el gobernador inspeccionó caminos en el departamento Chicligasta, hubo retreta en la plaza Mitre, y en horas de la noche se realizó un baile en el club Gimnasia y Esgrima, organizado por la comisión de festejos.
En resumen, no fue una inauguración más. Fue una demostración del entusiasmo general con que la ciudad celebró la apertura de un edificio educativo modelo, para sumar a la ya incipiente cultura del sur tucumano.