Desde hace tiempo, como producto de la inflación, se había propuesto la impresión de billetes de más elevada denominación, de $ 200 y de $ 500, con el objetivo de facilitar las operaciones financieras. “No hay billetes de baja denominación, ni monedas para dar el vuelto. Un primer argumento para saber lo que sucede es que imprimir un billete de alto valor tiene el mismo costo que uno de baja denominación. Y el Gobierno, entonces, se inclina por la primera opción”, dijo en julio de 2014 el presidente del Centro Numismático de Tucumán.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó el viernes en un comunicado que a mediados de 2016 pondrá en circulación billetes de mayor denominación, con especies de 200 y 500 pesos, y que en 2017 se emitirán por el valor de 1.000 pesos. Anunció que junto a los nuevos billetes habrá también series nuevas de 20, 50 y 100 pesos, que también comenzarán a circular el año que viene. Señaló que la incorporación de papel moneda de mayor denominación es una necesidad práctica para el mejor funcionamiento de cajeros automáticos y la reducción de costos de traslado de efectivo.
La otra novedad es que la nueva familia de billetes tendrá como tema central la fauna autóctona argentina y diversas regiones del país. Cada uno de los billetes presentará en el anverso la figura de un animal típico de la región y en el reverso el hábitat característico de esa especie. “El BCRA busca con esta familia de billetes resaltar la generosidad de la naturaleza hacia la Argentina y, al mismo tiempo, enfatizar la importancia de preservar y promover la biodiversidad”, señalé en el comunicado. Por ejemplo, el billete de $1.000 tendrá como motivo central el hornero, que pertenece a la Región Centro del país; el de $500 tendrá por protagonista al yaguareté (Región Noreste) y el de $200 será ilustrado con la imagen de la ballena franca austral (Antártida e islas del Atlántico sur). Las nuevas series de los billetes de $100 pesos tendrán como figura central un ciervo taruca (Noroeste); los de $50 un cóndor (Región Andina) y los de $20, un guanaco (Patagonia).
La iniciativa que puede parecer simpática, ignora el hecho trascendente para nuestro país, el Bicentenario de nuestra independencia que se celebrará el próximo 9 de julio. “Propongo que el Gobierno nacional disponga una emisión especial dedicada al Bicentenario de la Independencia, con billetes alusivos, monedas y estampillas, como se hizo cuando fue la conmemoración del 25 de mayo de 1810”, escribió ayer en nuestra sección Cartas de Lectores, Teresa Piossek Prebisch, presidenta de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán.
Reemplazar a nuestros próceres que representan un valor histórico de nuestra sociedad, por animalitos de nuestra fauna, parece poco feliz. Sería impensable que en Estados Unidos Benjamin Franklin fuera reemplazado en el billete de 100 dólares por un búfalo o un mapache. Por otro lado, el hecho de ignorar el Bicentenario -bien podría llevar un billete la imagen de nuestra Casa Histórica de la Independencia- es propio del legendario centralismo porteño. ¿Por qué el BCRA tiene la atribución de decidir que los billetes deben llevar tal o cual imagen y no el Congreso Nacional, toda vez que la moneda representa el instrumento esencial en el comercio y en la economía de un país? Sería importante que el Gobierno nacional recapacitara sobre este asunto.