El pelotón de Atlético regresa al hotel después de haber cumplido con la segunda misión de las dos que realizó en su último viernes en Balcarce. Las caras de los futbolistas son un mural de cansancio en movimiento. Se nota que la intensidad de la rutina exigida por el cuerpo técnico no pisó el freno. Sin embargo, entre tanto agotamiento, la buena onda, consumada en sonrisas, intenta vencer a la fatiga.
La motivación del grupo es demasiado grande como para hacer el trabajo a media máquina. Así lo explica el paraguayo Enrique Meza Brítez, un fan del fútbol de Primera, que a sus 29 años podrá, al fin, sacarse el gusto de jugarlo y no de verlo por TV.
“En Paraguay se transmite mucho fútbol argentino. Es un fútbol dinámico, rápido que se lo ve muy lindo para jugarlo”, reconoce el central zurdo, que viene siendo el socio de Bruno Bianchi en la última trinchera defensiva de Atlético. “Cuando me toque jugar contra Racing y Boca, los equipos grandes, creo, voy a disfrutarlo mucho”, revela el zaguero, ansioso por ver desde adentro lo que genera este arte de la número cinco en el hincha. “La gente es muy fanática acá. Eso, creo, es lo lindo que tiene el fútbol argentino”, agrega Meza Brítez, ya enfundado en su misión de complacer los pedidos de Juan Manuel Azconzábal.
“Me pide que ordene la defensa y que esté atento, además de que imponga mis características: marca firme y juego aéreo”, dice, quien ve cómo él y el resto de sus compañeros crecen día a día. “El grupo está muy bien, trabajando fuerte. Estamos con muchas ganas de llegar de la mejor manera al partido con Racing”, asegura el paraguayo, cuya mira apunta hacia la tan afamada regularidad deportiva. “Va a ser fundamental para nosotros. Nuestra idea es quedarnos en Primera y tratar de entrar a alguna copa internacional. Por eso va a ser muy importante sumar de local y que seamos regulares”, admite el zurdo, de 29 años.
Pasados 10 días de la pretemporada, Meza Brítez entró en conocimiento de cómo juega Atlético, un conjunto que no resigna su forma de atacar. “Cuando un equipo es de atacar constantemente, los de atrás quedamos, prácticamente, mano a mano. No hay que descuidarse ni dejar detalles. Las sorpresas aparecen cuando no estás concentrado al ciento por ciento. Nosotros debemos estarlo”, razona el lungo, que busca meterse de lleno en el código “decano” del juego al ras del piso y vertical. “Estamos trabajando mucho en esto de salir jugando de atrás, para que la pelota llegue limpia a los volantes y a los delanteros. Estamos con mucha ilusión de hacer un gran trabajo”.