-Magdalena Ruiz Guiñazú: El libro es apasionante, pero da mucho miedo. Estamos viviendo frente a realidades que son inexplicables, y que no podemos entender cómo suceden. La muerte de Alberto Nisman ocurre en la segunda quincena de enero, y un tiempo después aparece el cadáver carbonizado de una mujer frente al edificio Le Parc, donde vivía el fiscal. No aparece en el medio del campo, o en un suburbio, aparece frente al edificio y hasta el día de hoy no sabemos quién es esa mujer. Lo único que se pudo averiguar es que era una mujer de 1,65 mts. de altura. Nada más. No fue reclamada por nadie. Creo que fue un aviso siniestro, por lo que uno no puede dejar de pensar si esto le ocurre a un fiscal de la nación, qué nos puede ocurrir a nosotros, simples ciudadanos. Esta desprotección, esta anomia de la Justica, ¿a qué responde? Si cualquiera de nosotros se entera que un familiar está muerto o herido, lo primero que hacemos es tratar de verlo. Resulta que en el caso de Nisman, estaba su cuerpo en el baño, se veía un charco de sangre saliendo por debajo de la puerta, y nadie tiró la puerta abajo. ¿Cómo se explica eso Daniel?
-Daniel Santoro: La custodia o fue negligente o fue cómplice de una zona liberada para limpiar pruebas ante un eventual asesinato en ese baño. También impresionó muchísimo que después de 11 horas, de ir a buscar las llaves, tratar de abrir el departamento de Le Parc, el custodio que estaba a cargo de esto deja entrar primero a la madre. ¿Por qué? Porque los policías tienen miedo de actuar por este exceso de procesos y de sanciones que les han puesto. Tenemos una autoridad policial que tiene miedo de actuar. Tanto para este caso, que tiene connotaciones políticas, como para los casos comunes, que ocurren a diario, tenemos que perder el miedo, pero también tenemos que replantear el accionar de la policía, de la Justicia. No puede ser que se haya contaminado la escena del crimen como se vio en PPT, el programa de Jorge Lanata. Cuando mostraron el video del procedimiento policial de esa madrugada del domingo 18 de enero, se pudieron ver pisadas en los charcos de sangre, a policías manipulando el arma sin los guantes correspondientes. E incluso se ven los pies de la fiscal Viviana Fein sobre una mancha de sangre, y se escucha la voz de un policía que le advierte: “Doctora, cuidado con la mancha”. Eso nos habla de una gran negligencia en un caso con connotaciones políticas. Lo mismo sucede con muchos otros casos, a diario.
- MRG: Hay muchas cosas inexplicables. Pero aún más si pensamos que esto se vincula con la investigación de un atentado como fue el de la AMIA, que como decís en el libro fue un antecedente de lo que sucedió después con las Torres Gemelas en 2001.
- DS: Es así. Cuando empezó el juicio por el ataque a la AMIA en 2003, 2004, habló el rabino Israel Singer y dijo que ese ataque de 1994 había sido un antecedente de los atentados contra las Torres Gemelas de 2001, y Nisman en su denuncia por encubrimiento contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, contra el canciller Héctor Timerman y otros funcionarios dijo que el pacto con Irán significó una interrupción de la cooperación con los servicios de inteligencia de Estados Unidos, Israel, Alemania y Francia. Porque ese pacto con Irán fue un giro de 180 grados de la política exterior argentina. La presidenta tiene todo el derecho a hacer ese giro, pero debería haber buscado consenso antes de hacer algo de este estilo. Y además porque con esta decisión dejó a Nisman y al ex espía Antonio Jaime Stiuso “colgados de la garrocha”, porque habían tenido durante años esa colaboración. La presidenta, sin ningún tipo de responsabilidad, empezó a hablar de la “pista siria”, y dijo una cosa aún más grave el año pasado, cuando abrió las sesiones extraordinarias en el Congreso. Allí Cristina dijo que “no había pruebas para acusar a los iraníes”. ¿Cómo puede ser que el Poder Ejecutivo intervenga de esa manera en una investigación judicial como esta? Creo que eso es realmente grave.
- MRG: En el libro contás que la presidenta en uno de sus viajes a Roma trató de convencerlo al papa Francisco de las bondades del pacto con Irán. Y que Francisco la escuchó en silencio por más de una hora, y que su única respuesta fue preguntarle por la salud de Máximo, su hijo...
- DS: Ese episodio habla de la obsesión que tiene la presidenta por este acuerdo con Irán. Tal es así que poco antes de la entrega del poder al próximo presidente hizo remover de la Cámara de Casación Penal al juez Juan Carlos Gemignani, que formaba parte del Tribunal que tenía la causa para decidir si el pacto con Irán es o no constitucional. Hace más de dos años y medio que la AMIA y la DAIA están solicitando que se expida la Justicia y que diga si ese pacto -que habla de crear una comisión de la verdad, entre otras cosas- tiene o no una relación con el Código Penal; o si corresponde la palabra “interrogatorio” donde hay un pedido de “indagatoria”, de acuerdo con el Código Penal de la Argentina.
La presidenta está apuntando a razones de peso para seguir haciendo esto, es decir presionando, a punto de dejar el poder. Yo no recuerdo esta clase de presiones. Menem presionó a la justicia, ustedes recordarán que Carlos Corach era un operador judicial. Pero en este nivel de expresiones sobre la Justicia no se entienden los ataques personales sobre el fiscal Nisman. Cualquiera tiene todo el derecho a decir que la denuncia por encubrimiento del fiscal Nisman le faltaban pruebas, que correspondía o no involucrar a la presidenta, etc., pero no hay derecho a atacar la vida personal del fiscal. No hay derecho a ofenderlo, o insultarlo. Esperemos que a partir de diciembre se termine la hostilidad, y que cada uno haga su trabajo. Que dejen trabajar en paz a jueces y fiscales. En cualquier otro país un presidente acusado como Cristina hubiera dicho que es inocente, se hubiera sometido a la Justicia y se empezaba la investigación. Acá no se pudo ni investigar la acusación de Nisman. En pocos días el fiscal Daniel Rafecas archivó la denuncia por encubrimiento que había hecho Nisman. No se pudo investigar nada de los elementos que formaban parte de la denuncia. Yo no digo de procesar o condenar a nadie, estamos hablando de una etapa inicial. La mayoría de las denuncias que entran a los Tribunales están hechas con fotocopias de artículos periodísticos, y en este caso fue una denuncia fundada en pruebas, escuchas telefónicas, y sin embargo no se puedo investigar.
-MRG: ¿Cómo se explica que la intervención inicial de la presidenta, que primero habló de un presunto suicidio y a las 48 horas dijo que lo mataron a Nisman?
-DS: Es una contradicción enorme que cometió la presidenta. Pero lo más grave de todo esto fue que una de las condiciones que tuvo que aceptar Daniel Scioli para ser el único candidato a presidente del Frente para la Victoria fue que iba a continuar con el pacto con Irán. En la entrevista que la presidenta dio a la revista The New Yorker, Cristina dijo: “Espero que mi sucesor continúe con el pacto con Irán”. Y Scioli hizo más que un gesto diciendo que iba a continuar con el pacto. Además, moderado como es, denostó la denuncia por encubrimiento de Nisman. Lo que comprueba que la decisión política de esa candidatura tuvo que ver con el compromiso de Scioli en mantener el memorándum de entendimiento con Irán. El problema es que la causa AMIA y el caso Nisman son una cuestión de Estado, y lo que deberíamos aspirar es a que se mantengan los equipos de investigación permanentes. Son investigaciones complejas y a largo plazo. Más allá de la figura del ex juez Juan José Galeano, que es una figura polémica, el equipo que tenía él y que investigó el atentado, con los fiscales Eamon Muller y José Barbaccia, fue disuelto. Ahora teníamos otro equipo, formado por Nisman a partir del año 2004, que no sabe qué va a pasar con la investigación. Me dijeron varios de sus integrantes que tienen miedo de represalias, porque la procuradora Alejandra Gils Carbó puso cuatro fiscales después de la muerte de Nisman a cargo de la unidad especial AMIA, y dos de ellos ya renunciaron por contradicciones internas. Esto habla de cómo el estado argentino no tiene consenso entre los partidos mayoritarios y no tiene un equipo de gente especializada para temas como éste, que son de mucha complejidad enormes, y que necesitan continuidad.
-MRG: En el caso Nisman llama la atención que ningún forense haya objetado la explicación de que si era un suicidio ¿cómo se puede explicar la trayectoria del disparo?
-DS: Fue una muerte violenta y hay un montón de elementos sospechosos. El principal es que es que Nisman no tenía pólvora en las manos, y esto está probado en la causa judicial. Se hicieron ya tres barridos electrónicos. El tercero fue en el laboratorio de la Policía Científica de Salta. Y allí se utilizó la misma arma sobre un maniquí que tenía piel de cerdo en la mano, y se comprobó que deja rastros de pólvora. Esto es lo que alimenta la idea de que fue un asesinato, además de otros elementos que hay en la causa. Pero yo quise ser prudente porque hasta que no terminen todos los peritajes no podemos asegurarlo. Somos periodistas profesionales, honestos y responsables, y ahora queremos esperar a la fiscal. Ella prometió que antes de fin de año va a tener su dictamen, y ahí vamos a poder discutir más seriamente.
-MRG: Otro elemento que llamó la atención en este caso fue que a los pocos días de la muerte del fiscal aparecieran afiches en el centro, donde se lo veía a Nisman con mujeres, intentando apuntar a su “licenciosa vida”.
- DS: La diputada Patricia Bullrich utilizó la frase “operativo demolición” para explicar lo que sucedió. El Jefe de Gabinete Aníbal Fernández le pidió a la presidenta fondos y libertad para poner en marcha un equipo que desde las redes sociales se dedicara a destruir la imagen pública y privada de Nisman, para de esa forma afectar a la denuncia por encubrimiento. No se demostró que Nisman haya usado plata de los fondos de la unidad fiscal AMIA, pese a que Gils Carbó puso un auditor para investigar su vida privada. Sí obviamente está en discusión el tema de la cuenta con los 600.000 dólares, a la que también accedía Diego Lagomarsino, y que el Gobierno y Cristina en particular quisieron presentar como una conspiración internacional de los “fondos buitres”. El equipo que maneja Aníbal Fernández ha sido eficiente. Sino no se explica cómo en febrero de este año marcharon 350.000 argentinos por las calles de Buenos Aires pidiendo que se investigue la muerte del fiscal; y de pronto el tema se deja de lado y empieza a haber otras prioridades, se generan dudas y demás. Por eso digo que hay que seguir presionando para que se investigue a fondo este tema.
- MRG: ¿Cómo se explica que los custodios no ingresaran a la vivienda de Nisman hasta la tarde del domingo, cuando él había pedido que lo despertaran a las 11:30 horas?
-DS: En cualquier otro caso la policía hubiera roto la puerta para entrar directamente y ver lo que pasaba, especialmente cuando en la vivienda estaba el hombre más importante para la política argentina en ese momento. Que además había sido amenazado por los iraníes y también aquí. El Gobierno tiene una responsabilidad política directa por haber fallado en la seguridad de Nisman. Por varias cosas que están en la causa no muestran a una persona que estaba pensando en suicidarse. Pidió a su empleada que le cocine, le dejó la lista para el supermercado, le pidió a la secretaria letrada que le preparara y le trajera más audios para mostrar a los diputados el día lunes. Mostró la foto de su escritorio con la denuncia con resaltadores amarillos y demás, que se la mandó a un dirigente de la AMIA por mensaje de texto. El gran interrogante es saber que paso la noche del sábado. El llamaba desesperadamente a Stiuso, el hombre que lo había apoyado todo ese tiempo, y Stiuso no le contestaba. Cuando lo interrogó Fein, Stiuso le dijo que no contestó porque tenía el volumen bajo en el celular. Raro. Stiuso habría acordado con el gobierno su jubilación voluntaria, y Nisman tuvo la grandeza de seguir solo adelante con la denuncia por encubrimiento, sin el hombre que había sido su respaldo y eso hay que destacarlo y señalarlo. Quedó solo, y Stiuso en su declaración testimonial incluso critica a Nisman por su denuncia, lo que habla obviamente de que quería seguir recomponiendo la relación con el Gobierno hasta último momento. Ahora está en Estados Unidos, y ahí nunca lo van a extraditar porque es un hombre de confianza de la CIA.