Las estadísticas se han convertido en una herramienta casi indispensable a la hora de buscar soluciones para un problema. La asociación civil “Luchemos por la vida” ha divulgado su relevamiento anual de las víctimas mortales en accidentes de tránsito, en el que Tucumán figura como la tercera provincia con mayor inseguridad vial en el noroeste, entre 2010 y 2015, con 1.642 muertos, detrás de Santiago del Estero (con 2.003) y Salta (con 1.669).
La entidad indicó que durante 2015 -hasta el lunes pasado-, se registraron en todo el territorio argentino 7.472 víctimas. Por día, fallecieron 21 personas y por mes, 622. Se aclaró que se trata de cifras provisorias. En esa escala trágica, nuestra provincia figura con 341 muertos, ocho más que 2014 y 120 más que en 2010. Sin embargo, según los registros de la División Transporte de la Policía tucumana, la cantidad de fallecidos por esta causa habría disminuido respecto de 2014.
De acuerdo con los registros de “Luchemos por la vida”, los accidentes de tránsito en la Argentina, son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de la población. Las cifras de muertos son elevadas, comparadas con las de otras naciones, llegando a tener 8 o 10 veces más víctimas mortales que en la mayoría de los países desarrollados, en relación con el número de vehículos circulantes. Se considera que la velocidad es una de las causas principales de muerte por accidentes viales.
El titular de la Policía Vial local señaló que entre las infracciones más frecuentes que cometen los conductores es la falta de respeto al semáforo. “Nadie espera en las esquinas. Se cruza mucho en rojo. Además hay una falta de severidad en los controles para aquellos que infringen la ley de tránsito. Y sumado a eso hay un profundo desconocimiento de las normas que deben respetarse en la calle”, afirmó. El jefe policial indicó que las zonas más riesgosas son las inmediaciones de los boliches en la capital.
Esta penosa y preocupante realidad a la que nos hemos referido en varias oportunidades. Conocida es la vocación transgresora de una buena parte de los tucumanos, sobre todo en materia vial. Ello sucede, entre otras causas, por la escasa o nula educación, por la falta de efectividad de los controles y de sanciones ejemplificadoras. Por ejemplo, si la multa por cruzar un semáforo en rojo fuese lo suficientemente onerosa, si la reincidencia fuese mayor aún, y si en una tercera instancia, se retirara la licencia de conducir por cinco años, posiblemente un conductor pensaría muy bien antes de cometer una infracción adrede. Pero para ello es necesario un sistema, cuya base sea la transparencia y que garantice la aplicación de la ley.
Se debería unificar en todos los municipios provinciales el mecanismo para obtener la licencia de conducir. Como ocurre en otros lugares, el aspirante debería realizar un curso con exámenes eliminatorios y si no los aprobara, cursar de nuevo. Se podría solicitar el asesoramiento de otras ciudades o de otros países adelantados en esta materia. Si desde la escuela primaria se enseñara instrucción cívica, es posible que las nuevas generaciones crezcan con una mentalidad diferente, respetuosa no solo de las leyes, sino también del prójimo.
Este incremento de muertes viales a lo largo de los años está mostrando la ausencia de una política de seguridad vial efectiva, así como la indolencia del Estado por la vida de los tucumanos.