Prudencia por un lado, imprudencia por el otro. Mientras el intendente de San Isidro de Lules pide que la gente no vaya a bañarse en el río de la Quebrada de Lules, por temor a que las lluvias provoquen desbordes -que deriven en tragedias-, algunos vecinos de San Miguel de Tucumán hacen caso omiso de las indicaciones y se bañan en el lago San Miguel. No respetan las señales que prohiben arrojarse a las aguas, ni aún sabiendo que allí perdió la vida un joven hace pocos días. Es un llamado de atención para los imprudentes y también para las autoridades, a los fines de que tomen cartas en el asunto.