Durante muchos años se vino hablando de la imperiosa necesidad de recuperar en nuestro país la calidad institucional en muchos aspectos, de que los jefes de Estados se sometieran con frecuencia al sano ejercicio de las conferencias de prensa, como sucede en las principales democracias del mundo, para rendir cuenta de sus acciones y responder a las diversas inquietudes del periodismo.
En ese sentido es interesante recordar la declaración de la Unesco en el Día Mundial de la Libertad de Prensa 2014, respecto de “Los medios de comunicación y el buen gobierno”: “todos los aspectos del buen gobierno se ven facilitados por la existencia de medios de comunicación sólidos e independientes en una sociedad. Para la consolidación del buen gobierno es indispensable que los periodistas tengan la libertad de supervisar, investigar y criticar las políticas y acciones de la administración pública. Los medios independientes son una señal que se debe seguir cuando no se tiene nada que esconder, pero sí mucho por mejorar. De hecho, este es el vínculo concreto entre el funcionamiento de los medios de comunicación y el buen gobierno: los medios permiten a la población realizar controles y evaluaciones continuos de las actividades del gobierno, y proporcionan un foro de debate para contribuir a dar voz a las preocupaciones públicas”.
La declaración señala que “en lugar de ello, con demasiada frecuencia los gobiernos elaboran leyes y emplean medios oficiosos para ocultar sus actividades al público, o ponerlas solo a disposición de los medios que comparten su punto de vista”. Agrega: “en los últimos años, muchos gobiernos han tratado de poner de su lado a periodistas, pagando parte de sus salarios o dándoles ciertos tipos de acceso, con la condición de que no informen desde otras perspectivas. Para que los medios sirvan el interés público, los gobiernos tienen que proteger la independencia de su funcionamiento y permitir la expresión de diversos puntos de vista en la sociedad”.
Luego de más de una década, en que el primer mandatario de nuestro país no conversaba en directo con la prensa local, la semana pasada, al promediar un mes de su gestión de gobierno, el presidente de la Nación, Mauricio Macri, ofreció una entrevista a los medios del interior La Voz del Interior (Córdoba), Los Andes (Mendoza), Río Negro, El Tribuno (Salta), La Capital (Rosario) y LA GACETA. No hubo advertencias o pautas previas de sus colaboradores acerca de cuáles temas no era conveniente interrogar. El cuestionario fue abierto, cada periodista preguntó lo que quería saber. El diálogo, con el mandatario, que duró una hora, fue franco y amable, incluso cuando hubo algunas preguntas que le resultaron aparentemente incómodas.
Ayer, en la Casa Rosada, el Presidente se prestó nuevamente a una rueda de prensa para hablar de los hechos acontecidos en los últimos días y que inquietaron a los argentinos, como la evasión y captura de los tres prófugos por el triple crimen de General Rodríguez, entre otros asuntos.
Los gobernantes deben entender que se deben no solo a quienes los votaron, sino a también a los que no lo hicieron. Si este ejercicio constante de diálogo entre el Presidente y los medios de comunicación, se sostiene en el tiempo, no solo se verá beneficiada la ciudadanía, sino también la democracia.