Es una de las tantas historias crónicas que arrastramos los tucumanos desde hace más de cuatro lustros. El servicio de taxis sigue generando el desvelo de los tucumanos. En abril próximo se cumplirá el décimo aniversario del Servicio Único de Transporte Público de Pasajeros (Sutrappa), que surgió como un intento de encauzar la actividad caótica de una década, en la que convivieron taxis con remises. La desaparición y crimen de la joven estudiante Paulina Lebbos -sigue aún impune-, influyó considerablemente para que se creara este organismo.

En una extensa nota que publicamos en nuestra edición de ayer, referentes del Sindicato de Peones de Taxi, de la Asociación de Trabajadores Involucrados en la Actividad Taximetrera y de la Asociación de Choferes de Taxis coincidieron en que hay una proliferación de vehículos ilegales, la tarifa está desactualizada, en la precariedad laboral de los choferes y en la abundancia de testaferros que permiten que diferentes grupos acaparen licencias. Solicitaron que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán aumentara los controles para hacer cumplir las ordenanzas y que se conformara una comisión con integrantes de todos los municipios que integran el área metropolitana para buscar soluciones de fondo.

Plantearon la precariedad laboral de los choferes que cobran en negro, por lo tanto, carecen de aportes jubilatorios, de obra social y de seguro de trabajo. Se quejaron porque los ediles se habrían comprometido a sancionar por ordenanza el blanqueo de los trabajadores, refrendando una resolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Señalaron que el Sutrappa es el principal transgresor de la ley, porque no hace cumplir la normativa. “No puede ser que haya un límite de cinco licencias, pero que haya algunos que acaparen 100 o 200 licencias gracias a testaferros”, dijo el representante de la Atiat y denunciaron que son más de 2.000 los autos que circulan ilegalmente. El organismo municipal otorgó 7.719 licencias, y alrededor de 6.000 cumplieron con la verificación técnica vehicular.

El 11 abril de 2006, la ordenanza N° 3.714 creó el Sutrappa, que nació ya entonces rengo. En ese momento, se dijo que el sistema era incompatible con la Ley Nacional de Tránsito, que establece 10 años de antigüedad para el transporte de pasajeros. Transcurrieron pocos meses para que se confirmara esa observación. En la sesión del 3 de agosto de ese año, el Concejo aprobó una norma que concedía mayores facilidades a los taxistas y remiseros ilegales para poder ingresar en el Sutrappa. El organismo creció salpicado por denuncias de irregularidades. Por ejemplo, nada se sabe de la corrupción de los “taxis mellizos”, denunciada en julio de 2012 por una edil de la UCR.

Muchas unidades en circulación no se hallan en buenas condiciones y carecen de aire acondicionado. Sigue generando inseguridad en el usuario la falta de identificación del propietario del auto o de los choferes. Estos deberían sacar un certificado de buena conducta, de ese modo, se evitaría que un individuo con antecedentes delictivos, condujera. Quien se sube a un auto sigue sin saber si este es legal o trucho.

Si en una década persisten aún estas denuncias significa que el sistema ha fracasado o que los intereses creados son muy importantes para que no se hayan podido erradicar hechos de corrupción y normalizar el servicio.