Es lo más parecido a la vida. Las historias transcurren en un escenario y cuentan con personajes principales y secundarios, que actúan para los espectadores. “Es un vínculo con el mundo exterior, situaciones que pasan en el mundo son vistas a través de él, que nos trae la vida real a escena, trata de hacer presente lo ausente”, afirma el director británico Peter Brook. “Es poesía que se sale del libro para hacerse humana”, sostenía el granadino Federico García Lorca.

El teatro, como las otras expresiones del arte, nos permite entretenernos, reflexionar sobre la condición humana, sobre la realidad; es también un vehículo para la enseñanza. Pensado como proceso de aprendizaje y no como un resultado, permite desarrollar la creatividad individual y grupalmente, estimula la integración en conjunto a través del juego dramático, desarrollando el vínculo y la confianza personal. Por otro lado, al tratarse de un hecho vivo que genera, al mismo tiempo, comunicación. El teatro le muestra al niño no sólo un camino de formación, sino de entretenimiento dinámico. Es también un vehículo importante para alejarlo al chico de la actitud pasiva frente al televisor o frente a la computadora.

En el último lustro, se registraron iniciativas saludables, como los Encuentros de Teatro de Escuelas Secundarias. Las puestas que subieron a escena en la sala Orestes Caviglia, fueron el corolario del aprendizaje impartido en la materia Teatro en los establecimientos educativos provinciales y universitarios. Participaron estudiantes de la capital y de localidades del interior. Las jornadas fueron organizadas por el Ente Cultural, el Ministerio de Educación de la Provincia y el Instituto Nacional de Teatro. “No pretendemos formar actores, queremos formar buenas personas que, en el teatro sean espectadores, pero en la vida, protagonistas”, dijo en la presentación de una de esas jornadas José Ramayo, delegado provincial del Instituto Nacional de Teatro.

Sería también positivo que cada establecimiento -incluyendo la primaria- tuviese su propio elenco teatral y se estimulara la dramaturgia en los alumnos; estos podrían teatralizar aspectos de la historia o de la realidad de su barrio o de su localidad.

Pero no solo en materia educativa, el teatro es valioso. Hace más de tres décadas, por impulso de la actriz Norah Castaldo, quien se desempeñaba como directora municipal de Cultura, se creó la Comedia Municipal con la misión de sacar el teatro a la calle, objetivo que se cumplió plenamente. El elenco recorrió los barrios de esta capital y del interior. Pese a sus intentos, la funcionaria no pudo lograr que el Concejo Deliberante le diera al elenco a través de una ordenanza la condición de estable que garantizara la continuidad de la experiencia artística que se perdió por negligencia o ignorancia de nuestra clase dirigente.

El teatro es también una herramienta formidable para trabajar en las comunidades con problemas de adicción, tanto para alejar a los jóvenes del consumo, como para colaborar con su rehabilitación. Podría ser de gran utilidad en cárcel, como un medio de expresión de los reclusos, que podrían escribir y escenificar sus propias historias o problemas.

Tucumán es, en muchos aspectos, una provincia privilegiada. En el caso que nos ocupa, cuenta una Escuela de Teatro de la UNT, con un elenco provincial oficial y numerosos grupos independientes, que podrían tener una importante gravitación. El teatro es una valiosa herramienta que puede contribuir a la transformación social.