ALMERÍA.- Un fuerte despliegue policial vigila la localidad de Roquetas de Mar, en el sur de España, para evitar disturbios como los que hubo el viernes tras la muerte de un inmigrante guineano, apuñalado en una discusión de tráfico.
Los responsables de la muerte del hombre, de 41 años, son intensamente buscados por la policía. Inmigrantes africanos quemaron contenedores y levantaron barricadas el viernes por la noche para protestar por el episodio y exigir el arresto de los culpables.
Roquetas de Mar vivió ayer en tensa calma, con agentes de la Guardia Civil y miembros de la policía local desplegados en la localidad costera de algo más de 91.000 habitantes y situada a unos 20 kilómetros de Almería.
Las autoridades se esforzaron en mostrar que los hechos no tienen tintes raciales. En la discusión que acabó con la muerte del guineano participaron personas de etnia gitana, contra las que ya hubo denuncias por comportamientos violentos que no están relacionados con la convivencia racial, señaló la delegación del Gobierno.
Lo sucedido “no responde a un problema de integración, ya que la convivencia se demuestra día a día y no con hechos aislados”, manifestó el alcalde de la localidad, Gabriel Amat. “No se puede criminalizar a un colectivo por un hecho aislado”. Sobre los disturbios que alteraron la calma del lugar, el subdelegado del Gobierno en Almería, Andrés García Lorca, aseguró que “fueron mínimos para una población de 3.000 subsaharianos”.
El inmigrante guineano fue apuñalado en el abdomen durante una discusión de tráfico. (DPA)