La renovación en la conducción del Instituto Nacional de Teatro (INT), con la llegada de Marcelo Allasino en reemplazo de Guillermo Parodi en la Dirección Ejecutiva del ente, impulsará un nuevo tiempo en la actividad. Sin embargo, la profunda crisis que aún se atraviesa, producto de los enfrentamientos internos entre Parodi con los representantes en las provincias del INT y con su Consejo de Dirección, está lejos de terminarse.
La secretaria general del INT (segundo cargo en importancia), la teatrista salteña Cristina Idiarte, le confirmó a LA GACETA que el choque con el ex director tendrá consecuencias incluso judiciales, luego de que plantease sospechas sobre presuntas irregularidades en los fondos que se enviaban a las provincias. Este fue el argumento central por el cual Parodi dejó de remitir dineros previamente asignados para el financiamiento de actividades tradicionales, como la realización de las fiestas provinciales de teatro que perjudicaron a cinco distritos: Tucumán (en su reemplazo, un grupo de teatristas independientes hizo “La insuspendible”), San Juan, Salta, Entre Ríos y Tierra del Fuego. Además, las salas no reciben fondos para funcionamiento; los elencos, para obras; los becarios, para perfeccionamiento; y las delegaciones locales, que tuvieron inconvenientes para desarrollar sus tareas.
- Ustedes fueron acusados por Parodi por manejar recursos sin rendir cuentas en tiempo y forma...
- Fueron actitudes miserables. Lo que dijo es completamente falaz y mentiroso, porque no es real. Desmiento totalmente esa acusación, y he tomado acciones exigiéndole que se retracte en sus dichos y si no lo hace, veremos cómo sigue este tema en otras instancias, como los tribunales. Decidimos tomar cartas en el asunto, porque ahora todo el mundo sospecha que hay algo oscuro y no es así. En el comunicado que emitió 10 días antes de dejar el cargo, Parodi evidenció el desconocimiento supino que tenía del funcionamiento de la institución, y demostró que no le interesaba el INT ni la institucionalidad. No fue justo ni bueno que el director hablase así, fue muy miserable y un acto berreta. No hizo más que poner una bomba y cerrar la puerta.
- ¿Por qué lo hizo?
- Es muy hábil en desviar la atención hacia algunas cosas; objeta las ONG de las provincias, pero no dice nada de la que él armó en el Ministerio de Cultura que lideró su madre, Teresa Parodi, para recibir los $ 56 millones para la remodelación de la sede del INT. La ministra tuvo un séquito de monjes negros.
- ¿Cuánto se resintió el trabajo en las provincias por la crisis?
- Nosotros estamos sosteniendo el trabajo en las provincias y garantizando al INT para seguir manteniéndolo con nuestros bolsillos. Todos tenemos metida plata personal en el INT, pero tengo mucha fe en recomponer relaciones con el nuevo director para que el Consejo pueda retomar su calidad de eje de discusión y de plantear cosas para el crecimiento. No tengo la menor duda de que van a entender la urgencia y la necesidad de lo que estamos pasando, y nos va a apoyar con los gastos ordinarios y para hacer las fiestas provinciales.
- ¿Qué opinión tienen de Allasino?
- Estamos expectantes para ver cómo se maneja Allasino en la nueva dirección ejecutiva; es un teatrista muy respetado, que conocemos todos y vemos con buenos ojos lo que está pasando. Teníamos mucho miedo porque no sabíamos quién iba a ir a ese cargo, y cuando se decidió por Marcelo nos generó esperanza. Es una persona que viene de la gestión y del interior, que conoce la realidad. Fue secretario de Cultura de Rafaela durante la primera gestión del intendente peronista Luis Castellano y conoce lo que es gestionar.
- ¿En qué basan esa expectativa favorable?
- Desde la Nación se demostró cierta voluntad de diálogo con el INT en general y con el Consejo de Dirección en particular que fue desconocido por Parodi (no cumplió con las resoluciones que aprobó y modificó mecanismos de procedimiento). Pensamos que la nueva gestión va a tener mucho de debate y de trabajo, sobre todo viniendo del palo del teatro.
- Tanto vos como otros delegados provinciales reconocen públicamente ser justicialistas. ¿Es posible trabajar en común cuando ideológicamente no se comparte el mismo partido con el Gobierno nacional?
- Es posible en la medida en que todos nos sentemos honestamente en la mesa a conversar, que todos planteemos cosas concretas y que sean beneficiosas para la comunidad, que es para lo que estamos. En el caso de los representantes provinciales, todos somos funcionarios concursados y cuyos mandatos vencen en los próximos años, no ahora. No pertenecemos a ninguna gestión política más allá de la que está dentro del corazón de cada uno: el mío es profundamente peronista y lo conoce todo el mundo. Pero hay ciertas cosas que se pueden ir trabajando. De hecho, no creo que sea difícil hablar con el Gobierno porque ya hemos tenido acercamientos con algunos funcionarios y esperamos seguirl teniéndolos. Es todo más esperanzador de lo que pensamos en un primer momento.
- ¿En qué van a basar la relación?
- En el trabajo en contacto con la gente, lo cual es fundamental y es el 50% de la gestión. Hemos sufrido por años, y sobre todo este último tiempo, la impotencia del no trabajo. Todo lo que hacía Parodi servía para inmovilizarnos, y eso no le hace bien a ninguna institución. Ha sido muy difícil. Y también hace falta demostrar la voluntad de unirse, que es lo más importante para el éxito de una gestión.