BRASILIA.- La Policía Federal y el Consejo de Ética de la Cámara de Diputados de Brasil acorralaron aún más al presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, que está denunciado por corrupción. Cunha es el responsable de la apertura de un proceso para destituir a la presidenta, Dilma Rousseff.
El político evangélico está en la mira de la Fiscalía General de la República por denuncias que lo vinculan al escándalo que sacude a la petrolera Petrobras. Se sospecha que Cunha recibió al menos U$S 5 millones en sobornos (caso Petrolao) a cambio de facilitar a empresas la obtención de contratos con el ente estatal.
Cunha responde, además, a un proceso en el Consejo de Ética de la Cámara Baja, que puede terminar en la impugnación (anulación) de su mandato como diputado.
El proceso fue abierto porque Cunha negó ante la CPI (Comisión Investigadora del Parlamento) que tenía cuentas bancarias en el exterior, pero luego se supo que posee cuatro cuentas en Suiza, en las cuales habría depositado el dinero fruto de los sobornos. La mentira ante sus pares dio origen al proceso por “quiebra de decoro”.
En el marco de la operación “Lava Jato” o “Petrolao”, que investiga la red ilegal que operó en Petrobras, la Policía registró ayer las residencias oficial y personal de Cunha, y las de dos ministros y otros políticos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el principal socio del Gobierno.
Poco después de los allanamientos, en los que se confiscaron documentos y un teléfono celular, el Consejo de Ética de la Cámara Baja resolvió dar continuidad al proceso que busca retirar a Cunha del cargo, lo que agravó aún más la situación del dirigente conservador. Esta fue la octava sesión del Consejo de Ética en la que se trató el proceso contra Cunha. La votación en las siete anteriores había sido aplazada mediante de maniobras promovidas por aliados políticos del jefe de Diputados.
Pese a que Cunha avaló el inicio del proceso contra Rousseff, su partido, el mismo del presidente del Senado, Renan Calheiros, y del vicepresidente de la República, Michel Temer, está dividido respecto de la destitución de la mandataria.
Cunha lidera el ala “enemiga” del Gobierno, rompió relaciones con el Ejecutivo en julio -después de ser denunciado por corrupción- y comandó varias derrotas del Gobierno en la Cámara Baja. (DPA)