ANGUSTIA DE SOMBRAS. Cuando comenzaron a remodelar las peatonales del microcentro capitalino, entre el invierno benigno y la primavera lluviosa, los lectores advirtieron que a los arboles arrancados se los iba a extrañar pronto. Aquella profecía devino ayer angustia real. La falta de sombras convirtió a los nuevos bancos en meros adornos bajo el sol impiadoso, que elevó la máxima a cerca de 38 grados.
La foto que no viste
la gaceta / foto de oscar ferronato