Amaicha del Valle
Como vecina residente de Amaicha del Valle me dirijo a las autoridades y a la comunidad en general para poner en conocimiento el estado deplorable de nuestro pueblo. El 30 de noviembre me trasladé a la ciudad de San Miguel de Tucumán por razones de salud, ya que en Amaicha el servicio de salud es muy precario, pues sólo contamos con un CAPS de primeros auxilios. Al regresar a los tres días, encuentro mi casa totalmente desvalijada, con faltantes de todos los artefactos eléctricos. Desgraciadamente me tocó a mí esta vez. La ola delictiva en Amaicha del Valle viene haciendo estragos, y desde hace tres meses los delincuentes abren las casas y roban todo lo que encuentran a su paso. Los perjudicados somos gente de trabajo que con mucho sacrificio logramos adquirir las cosas que fueron sustraídas de nuestras viviendas. Siento una profunda tristeza; lo material con esfuerzo se recupera, pero vivir con miedo, sabiendo que violaron la seguridad de mi casa, que ya nunca más volveré a sentirme con la tranquilidad que vine buscando al decidir vivir en este hermoso lugar, me causa estupor. La comisaría sólo cuenta con dos policías por turno, para cubrir no sólo Amaicha, sino también Los Zazos, Ampimpa, Colalao del Valle y otras zonas aledañas. ¡Sólo dos policías por turno! ¿Cómo es posible que en un lugar donde las distancias son enormes estemos tan desprotegidos? Y volvemos a lo mismo… Para el Gobierno, Los Valles terminan en Tafí del Valle, cabecera de departamento, de donde 64 km de distancia y cerros nos separan. Amaicha del Valle está abandonada a la buena de Dios. La droga, el alcohol y la juventud “ni-ni” hacen estragos en el pueblo. Todos sabemos quiénes son los ladrones, pero la Justicia lenta, la buracracia policial dependiente de la Fiscalía de Monteros y la puerta giratoria del Poder Judicial, hacen que nuestro pueblo haya dejado de ser el pueblo tranquilo y amistoso que era. Señores ¡aquí también es Tucumán! ¡Y aquí también se vota! No quiero vivir resignada a que todo siga así en mi pueblo. Apelo a la sensibilidad de las autoridades a que tomen cartas en el asunto de manera urgente.
María Eugenia Infante
meip_4otmail.com
Rentas
Quisiera hacer algunas aclaraciones respecto de las manifestaciones de la lectora Antonia Esther Valdez, en su carta “Impuestazo” (11/12). En primer lugar cabe informar que, conforme lo dispuesto por la Ley Impositiva Provincial, desde el período fiscal 2013, la Dirección General de Rentas determina y liquida el impuesto único anual a los automotores y rodados sobre el valor fijado por la Dirección Nacional de los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor y de Créditos Prendarios, correspondiente al tercer trimestre calendario inmediato anterior al período fiscal de que se trate. No obstante lo expuesto precedentemente y dado que en la publicación en cuestión no se menciona el dominio de la unidad cuya vinculación se cuestiona, nos vemos imposibilitados de evaluar la veracidad de lo afirmado. Por este motivo, ante cualquier duda, los contribuyentes deben dirigirse a Rentas, a los efectos de las aclaraciones correspondientes.
Antonio Daniel Altoni
Jefe Dpto. Técnico Tributario- DGR
Nuestra bipolaridad
El ciudadano argentino, el pueblo argentino es esencialmente bueno, ¿porqué entonces, la Argentina en momentos parece avanzar, desarrollarse, afianzarse en sus valores; al contrario, otras veces se ve sumergida en la desesperanza, el desconcierto, en un sentimiento abandónico o del sálvese quien pueda, en las mil y una formas de corrupción generalizada? Los habitantes son los mismos, es difícil que puedan cambiar de década en década. Los que cambian periódicamente son sus dirigentes, aquéllos que conducen. Por lo tanto, es lícito concluir que un país tan particular como es la Argentina, sin grandes diferencias raciales, religiosas e ideológicas, depende de la calidad de la dirigencia que maneja y administra su Estado, calidad que implica condiciones éticas, culturales, idoneidad y cordura, las cuales, ya sean estas malas o buenas, el efecto ejemplificador es inevitable. Las causas que explican el apoyo popular a uno u otro tipo de dirigencia, son intrincadas. Precisamente, en orden a causales, se debe tener en cuanta que algunos políticos son más nefastos que otros en sus habilidades demagógicas, ya que consiguen engañar hasta a no pocos “leídos”. Quizás la clave para evitar la entrada y asentamiento de las diversas formas de populismo, es dar la debida importancia a la inversión en una educación continuada, efectiva y eficaz.
Mario Alberto Ricci
Pasaje Thames 4.472
San Miguel de Tucumán