Una nueva instancia de gobierno democrático se abrió ayer con la asunción presidencial de Mauricio Macri. En su discurso, el flamante mandatario formuló una convocatoria a la unión de los argentinos. “Ya pasaron las elecciones. Ahora todos debemos unirnos para crecer y mejorar para que nuestro país avance... la confrontación nos ha llevado por caminos errados”, aseveró.
Hizo hincapié nuevamente en lograr “la pobreza cero”, en luchar contra el narcotráfico y la corrupción, así como en trabajar por una Justicia independiente y promover una revolución educativa. Macri dijo que será implacable con todos aquellos de cualquier partido, sean propios o ajenos, que dejen de cumplir con lo que señala la ley. “No habrá tolerancia con esas prácticas abusivas (la corrupción), porque los bienes argentinos son para todos los argentinos, y no para el uso incorrecto de los funcionarios”, aseveró. Respecto de la Justicia, afirmó: “no habrá jueces macristas, porque no existe justicia ni democracia sin Justicia independiente... no puede haber jueces militantes en ningún partido”.
El mandatario habló de universalizar la protección social para que ningún chico quede desprotegido, así como urbanizar las villas para que todos puedan tener cloacas y agua, y cambiar para siempre la vida de miles de familias.
Sería positivo que Mauricio Macri pudiera concretar estos deseos y otros proyectos a lo largo de cuatro años. Hay propuestas interesantes en su plataforma electoral, como el plan Belgrano que, de concretarse, beneficiará a Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa y Santiago del Estero. Se trata de un plan social, productivo y de infraestructura que busca reducir la desigualdad y la injusticia hacia estas provincias. Se proyecta una inversión en infraestructura de US$ 16.000 millones en 10 años y se propone crear un Fondo de Reparación Histórica de $ 50.000 millones en cuatro años. Este plan, que tendrá por responsable al diputado nacional tucumano José Cano, proyecta ayudar a los productores de la región a costear los fletes hasta los puertos de exportación, lanzar un plan de 250.000 viviendas, entre viviendas sociales y créditos hipotecarios, y otorgar incentivos laborales y fiscales a las empresas que inviertan en el norte del país.
Lo más difícil para todo gobernante es llevar a la realidad sus promesas. Mucho dependerá del apoyo que reciba de la ciudadanía para poder concretar sus iniciativas. Como todo gobierno que se inicia, sería importante que se le concediera un tiempo razonable para interiorizarse del estado actual del país que recibe, pese a que las urgencias y las demandas sociales parecieran ser muchas.
“Tenemos que sacar el enfrentamiento del centro de la escena... llegó el momento de unirnos para crecer y mejorar, para que el país avance... es la clave de la construcción de la Argentina del siglo XXI, porque hoy se viene un tiempo nuevo, de diálogo, respeto y trabajo en equipo; y con más justicia social”, afirmó Macri.
Sin duda, uno de los desafíos más difíciles, pero no menos apasionante, será lograr la unión de los argentinos; por cierto, el deporte lo ha logrado en varias oportunidades.
Con cada recambio de gobierno revive la democracia. De la administración entrante y de los argentinos dependerá que sigamos creciendo, madurando y construyendo el futuro de nuestro país.