Quienes conocen bien a Juan Manzur en el ambiente político -no son muchos- sostienen que la planificación es su obsesión. Sostienen que, como trazar y ejecutar programas lleva su tiempo, aún no se vio nada determinante de cómo será el Gobierno. En los primeros 40 días de Manzur en la Casa de Gobierno sí se evidenciaron, sin embargo, algunos atisbos de cómo sería el manzurismo como línea política. Los gestos para diferenciarse de su antecesor y marcar su impronta, la mesura y los desaires a la tropa alperovichista han dibujado las primeras bases.
Primeras fotos de la luna de miel…
Suele decirse que una gestión está de luna de miel durante los primeros 100 días. El gobernador y la sociedad, el gobernador y su equipo y el gobernador y la dirigencia política recién se están evaluando en un clima de relativo idilio. El álbum de fotos de este período no ha llegado a la mitad de sus páginas.
“Yo no soy Alperovich”, se había cansado de decir Manzur durante la campaña. Y algo de eso se ha notado en las primeras imágenes. El médico busca distinguirse del contador en cada paso. Por ejemplo, ha mantenido la costumbre de José Alperovich de salir mañana y tarde, pero con el doble de actividades. En los días que lleva frente al Ejecutivo ha cumplido casi con 70 acontecimientos oficiales, sin contar las reuniones matutinas con miembros de su Gabinete. Los destinos de sus salidas han sido el cambio sustancial: las obras públicas han sido desplazadas de la agenda por las instituciones estatales y privadas. Manzur fue a la Corte. Manzur fue a la Iglesia Católica. Manzur fue a empresas. Manzur fue a universidades. Sitios poco frecuentes en los 12 años alperovichistas.
El perfil del equipo de trabajo provincial también ha mutado. Se ha reemplazado a los dirigentes por técnicos, en la mayoría de los casos. Algunos alperovichistas subsistieron y tratan de adaptarse al nuevo estilo. Lo que no ha conservado Manzur es el recibir visitas sin cita previa. Los pasillos de la gobernación, por tanto, están despoblados. Los oficialistas que chocaron la nariz contra la puerta del despacho más importante de la Provincia prometen pasar factura más adelante. Habrá tiempo, dicen mascullando. En el manzurismo repiten también que habrá tiempo, más adelante, pero de hacer política dirigencial. Insisten en que, por ahora, lo que los desvela es la necesidad de recomponer los lazos sociales rotos tras las elecciones del 23 de agosto. El convocar a un proceso de reforma política, al que fue invitada la oposición y entidades profesionales críticas, y las felicitaciones a José Cano por su puesto nacional tienen que ver con esto. “Las elecciones pasaron”, “los votos acomodan las diferencias” y “vamos a dialogar” son las frases que repiten desde el titular del Poder Ejecutivo para abajo.
…y episodios de hiel
El escándalo político por las valijas y el manejo discrecional de los gastos sociales de la Legislatura dio la bienvenida a Manzur, titular de la Cámara en el período anterior. Y no hubo, por el momento, un pronunciamiento contundente sobre posibles cambios en el sistema que tiendan a transparentar el manejo de esos millones de pesos de fondos públicos cuyo destino es incierto. Tampoco hubo expresiones claras del actual titular del Poder Legislativo, el vicegobernador Osvaldo Jaldo. Políticamente, quizás lo más fuerte después de esto fue que el alperovichismo del Concejo capitalino le dio un primer cimbronazo al no dar quórum para el primer intento de sesión, en la que el intendente Germán Alfaro pretendía blindar su gestión mediante ordenanzas de corte económico. Manzur tuvo que reunirse un feriado con Alfaro para dar un gesto de institucionalidad y, horas después, el cuerpo deliberativo pudo avanzar. El gobernador mantiene, en esta génesis de su mandato, cordialidad con la oposición. Tampoco la derrocha.
La primera lluvia fuerte durante su mandato, por otro lado, dejó la capital anegada y un hombre muerto en una zona que se inunda desde hace décadas. El temporal anunció lo que los informes oficiales ya anticipaban: este verano lloverá mucho y es probable que haya inundaciones en las zonas más propensas a que ello ocurra. La tragedia sucedió en el ámbito de la capital y en una obra recientemente inaugurada por Alfaro y su antecesor Domingo Amaya, pero sirvió de lamentable advertencia para toda la provincia. El manejo político de todas estas situaciones está bajo la lupa.
Lo que viene
Los tucumanos han estado en vilo en los últimos diciembres. Conflictos sociales y gremiales y saqueos primero y rumores de que se repetirían, después, han ensombrecido los fines de año. El Gobierno, de acuerdo con fuentes del manzurismo, intentará neutralizar cualquier señal de turbulencia que asome. En enero y febrero comienzan los primeros movimientos más fuertes de los gremios con vistas a las paritarias. En esta oportunidad, se adelantaron y ya hubo pedidos formales para que haya un bono y para comenzar antes las discusiones. Ceder a ambas cuestiones no estaría en los planes del Ejecutivo.
Manzur ya adelantó que estará esta semana en la asunción de Mauricio Macri. Sigue la postura de un grupo de gobernadores peronistas, como el salteño Juan Manuel Urtubey, de mantener una buena relación con la Casa Rosada para asegurar la gobernabilidad en sus territorios. Sucede que prevén un año complicado, en lo económico y social.
En plena luna de miel y con episodios de hiel, el manzurismo se va dejando entrever.