Se conoce gente, se confraterniza, se inician relaciones afectivas. El comedor es siempre un lugar de encuentro y si bien hay tres categorías, ello no impide que los pasajeros hagan vida social. Es muy accesible a todos los bolsillos. Se suele decir, no sin razón, que el tren es el transporte del pueblo. El miércoles pasado partió a Buenos Aires, desde la estación del Ferrocarril Mitre, el tren que fue adquirido recientemente a China. Cubre el trayecto de 1.170 kilómetros en 27 horas.
La formación cuenta con el material rodante 0 km de origen chino (de la empresa CNR Corporation), similar al que ya tenía el tren Retiro-Córdoba y el de Retiro-Rosario Sur; mantiene la frecuencia de dos viajes semanales (uno de ida y otro de vuelta), así como las tarifas. Los nuevos coches reemplazan las viejas formaciones Materfer de los años 70. El nuevo convoy que hace el trayecto Retiro-Tucumán y viceversa puede trasladar hasta 529 pasajeros distribuidos en un coche dormitorio (camarotes para dos personas), tres coches aptos para personas con movilidad reducida, un coche comedor y cinco coches de primera. Todos los vagones cuentan con aire acondicionado y el sector pullman tiene pantallas de televisión. Los pasajes cuestan $70 (primera), $130 (pullman) y $400 (camarote para dos personas).
Los viajeros destacaron el confort del tren, así como lo económico y más seguro, en relación con el ómnibus. También hubo palabras de elogio por la limpieza constante -especialmente, los baños- y por la atención del plantel a bordo que se esmera en satisfacer la más mínima requisitoria de los pasajeros. En un momento de la travesía, dos guardas pasaron un mal momento cuando intentaron borrar en un asiento una firma estampada con lapicera. “En increíble. Mirá lo que es este tren y en el que viajaban antes. Esto es de todos. A nosotros nos pueden hacer un informe por esto, porque nos insistieron mucho con que tenemos que controlar estas cosas. Pero hay cosas muy difíciles de controlar, es mucha gente...”, dijo uno de ellos. Afortunadamente, una joven les alcanzó un quitaesmalte, con el que borraron la leyenda.
Es positivo que la ciudadanía pueda contar con un servicio ferroviario que brinde comodidad y modernidad. Pero también es cierto que hay puntos, no menos importantes, en los que se podría ir mejorando. Por ejemplo, la venta de pasajes debería poder efectuarse por internet -actualmente, se realiza en la boletería de la estación-; como los boletos se compran con mucha anticipación, debería confirmarse su uso hasta 48 horas antes de la partida, lo cual permitiría liberarlos para su nueva venta. Hay mucha gente que se queda sin viajar porque estos son cancelados a último momento. Se debería concientizar al pasajero del cuidado y el aseo de las instalaciones, tal vez entregándole un instructivo al subir. Se podría mejorar la calidad de la comida, ofreciendo alimentos más sanos.
Pero el gran desafío es, sin duda, lograr disminuir considerablemente las horas de viaje, invirtiendo principalmente en la reparación de las vías. Por ejemplo, el tramo Rosario-Buenos Aires es nuevo y ello se nota en el desplazamiento y en la velocidad del convoy. Sería positivo que el nuevo gobierno nacional tuviera una política concreta en materia ferroviaria para el interior del país porque como afirmó una pasajera, “el tren es de todos, de los que tienen y de los que no tienen”.