Si no se organizan las cuentas, diciembre puede ahogar las finanzas de una persona o de una familia. Es un mes en el cual confluyen fuertes gastos: la cena de Navidad, los regalos para la Nochebuena, la cena de Año Nuevo y las vacaciones, entre otros. Pero también es un mes en el cual la mayoría de los asalariados cobra el medio aguinaldo y, en algunos casos, el bono de fin de año.
La tarjeta de crédito suele llegar con poca nafta al cierre del año, y a esto hay que sumarle la incertidumbre sobre los efectos que puedan generar las medidas económicas que adopte el nuevo Gobierno nacional para aumentar las reservas en dólares y para empezar a bajar la inflación. Por todo esto, para organizar las finanzas en el final del año, y para comenzar 2016 con los números un poco más ordenados, la mejor alternativa es hacer un presupuesto personal o familiar.
La experta en finanzas Sabrina Guerrini, autora del blog especializado que lleva su nombre, afirma que el presupuesto personal o familiar es una herramienta de la cual nadie debe prescindir. “Es un ejercicio y un hábito que debe estar incorporado en la vida de cualquier persona o familia que intente ser responsable a la hora de manejar su dinero”, subraya.
Existen miles de herramientas para armar un presupuesto, como las hojas de cálculo del programa de computación Excel o las aplicaciones disponibles en los teléfonos celulares. No obstante, también se puede acudir a la libreta y a la lapicera. “Cada familia puede usar la herramienta que más le guste, pero llevar un registro de los gastos y de los ingresos es fundamental”, afirma la especialista, durante una entrevista con LA GACETA.
Por porcentajes
El primer paso para armar el presupuesto es determinar, con la mayor precisión posible, el ingreso mensual con que cuenta una persona o de una familia. En este sentido, Guerrini sostiene que el esquema más común consiste en asignarle a los gastos un porcentajes específico del dinero:
• 40% del ingreso se puede destinar a gastos del hogar, como alquiler, servicios e impuestos.
• 15% puede utilizarse para la compra de alimentos.
• 10% para los gastos del transporte. Aquí entran el consumo de combustible para el auto, el seguro y el dinero para usar el transporte público.
• 15% para vestimenta y para gastos de entretenimientos.
• 10% para el pago de deudas, como saldos de tarjetas de crédito, cuentas corrientes o préstamos. Este ítem no debe el 10% del ingreso. Esto quiere decir que si la familia dispone de $ 10.000 no debería gastar más de $ 1.000 para pagar deudas.
• 10% para el ahorro o para inversiones futuras.
Guerrini asegura que el 90% de la población jamás hizo un presupuesto personal o familiar y, en muchos casos, son pocas las personas que pueden responder a una pregunta tan simple como “¿cuánto gasta por mes?”. “Parece irracional pensar que una persona, o un grupo familiar, puede gastar más de lo que tiene. Pero las herramientas de financiación que ofrece el mercado -las tarjetas y los créditos a sola firma, entre otros- dan la señal de que todo está diagramado para caer en la trampa sin darnos cuenta”, advierte la especialista.
Por último, Guerrini remarca que en un contexto económico que aún espera definiciones por parte del nuevo Gobierno nacional, lo más recomendable para mantener las cuentas familiares ordenadas es la prudencia. “Lo desconocido suele generar miedo. Y ante la incertidumbre, las personas o las familias pueden tomar decisiones equivocadas en el manejo de su dinero. Por lo tanto, lo ideal es mantener la calma y estar siempre informado”, concluye la experta.