Más cerca de los $ 40.000 que de los $ 30.000. Esa es la idea que tiene el ex jefe de los “sabuesos” de la DGI, Luis María Peña, respecto del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias que debería aplicar el gobierno que conducirá Mauricio Macri. Y esto no es un concepto caprichoso, aclara a DINERO. “La tablita de Machinea no se ha tocado y a ello debe agregarse que los precios suben y que aquel mínimo de $ 40.000 mensuales estaría por encima de los convenios salariales”, explica. Peña, en ese aspecto, sostiene que Macri debería ganarle a las paritarias y ofrecer este monto como un modo de planchar los reclamos porcentuales.
Paralelamente, el ex director de la DGI considera fundamental que la nueva administración baje la carga tributaria en productos que hacen a la canasta familiar. “Y no hablo sólo de aquellos que están relacionados con la alimentación, sino también a la indumentaria y a los útiles escolares, reduciendo a la mitad la carga del Impuesto al Valor Agregado (IVA)”, sostiene.
El tributarista cree que es oportuno que el fisco baje del 21% al 13% la carga fiscal, es decir, que cobre “un medio IVA” para productos de una canasta familiar ampliada.
“Esto no sólo redundará en una mejora del poder adquisitivo de los asalariados alcanzados por el impuesto a las Ganancias, sino que tendrá efectos expansivos hacia franjas sociales menos pudientes”, indica. Acota que los empleados en relación de dependencia no tienen la posibilidad o “la picardía de evadir” como sí lo hacen otros sectores de contribuyentes. “El cobro de medio IVA, en consecuencia, incidiría de lleno en los trabajadores de la cuarta categoría del impuesto a las Ganancias, siendo un paliativo en medio de tanta maraña impositiva”, agrega.
A su criterio, el administrador fiscal no debe perder de vista que Ganancias ha sido y sigue siendo un gravamen al esfuerzo personal, al trabajo. “Conforme a los índices de inflación actual, esa renta sobre el trabajo seguirá creciendo”, advierte.