Entre el sábado y el jueves 19, César Costilla se jugará quizás la mayor chance de su carrera deportiva: un lugar en el European Challenge Tour 2016. “Sapo” fue uno de los que logró avanzar a la tercera y última fase de la Q-School y tendrá el desafío de adjudicarse uno de los dos pases para ese circuito en el PGA Catalunya Resort en Girona, España.

El tucumano logró su pase en la etapa que se disputó en cuatro canchas distintas, en España. En la última de las competencias terminó octavo con 275 golpes (-9) en Las Colinas Golf & Country Club, en Alicante.

Costilla, campeón del Open de Argentina en 2009 y del Abierto del Centro de 2012 (entre otros logros relevantes), está viviendo un renacer en el golf, luego de algunos meses de duda. Para conseguir su mejora, fue importante el hecho de que se haya establecido en Europa, jugando diversos torneos de adaptación. Antes de ello, en octubre, se adjudicó el Abierto de Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra. El apoyo familiar que recibió (entre ellos el de su sobrino, Matías Kranevitter), le permitió mejorar su perfil y aspirar a un pase relevante para su carrera deportiva, a los 35 años.

En la competencia de los próximos días, “Sapo” no estará solo, ya que otros dos argentinos estarán exentos para la última etapa de la escuela clasificatoria del European Tour: el cordobés Estanislao Goya y el correntino formado en Rosario, Ricardo González.

La vida de Costilla no resultó sencilla y él se encargó de contarla en su momento. “Me crié solo desde los 14 años, cuando falleció mi mamá. Nadie me podía cuidar. A veces comía un sándwich en el día; otras veces ni eso. Sufrí mucho como caddie, pero ese sufrimiento es lindo por todo lo que me toca vivir ahora”, declaró.

“Sapo” reconoció el rol que cumplió César Monasterio en su carrera. “Me regaló mi primera bolsa de palos y los primeros zapatos de golf, porque yo jugaba en alpargatas. A él le debo muchísimo por todo lo que me ayudó”, señaló quien está próximo a una gran chance profesional.