SILVIO CASCIONE / REUTERS

La mayoría de las economías latinoamericanas crecerán modestamente el próximo año a medida que los bancos centrales suban las tasas de interés. Además, Brasil todavía seguirá con su economía estancada en una recesión. Este contexto posiciona a América Latina como una región cada vez más vulnerable a la desaceleración de la economía global.

Bancos y empresas de análisis rebajaron este trimestre sus previsiones de crecimiento para la región, y elevaron sus cálculos de la inflación. Monedas como el Real brasileño y el peso colombiano se desploman a mínimos récord. Sólo en Perú se espera una expansión superior económica superior al 3% en 2016, entre las siete mayores economías de la región.

América Latina fue golpeada por una caída drástica del precio de sus exportaciones de materias primas como el petróleo, el mineral de hierro y el cobre. El declive actual podría extenderse por algunos meses más, con la producción económica, probablemente, tocando fondo entre el primer trimestre del próximo año y el segundo, según economistas consultados por Reuters. El momento exacto de la recuperación sigue sin estar claro. En lo que sí coinciden los economistas es que el sendero de la región hacia una reactivación sostenida será largo y pedregoso, apoyándose en líderes impopulares que deberán aprobar reformas estructurales para restaurar la confianza empresarial y para alentar la productividad.

“Por casi 10 años, las economías latinoamericanas se sentaron a disfrutar del viaje”, opinó Marcelo Carvalho, jefe de análisis económico para América Latina de BNP Paribas. “Esos días terminaron”, agregó. Los funcionarios tienen poco margen para apuntalar sus propias economías, ya que la inflación sigue alta. Los bancos centrales se perfilan para subir las tasas de interés. Los analistas afirmaron que lo mejor que podrían hacer es limitar el ajuste monetario al mínimo. “La depreciación presiona sobre la inflación”, escribió en un informe Ilan Goldfajn, economista jefe de Itaú Unibanco. “Sin embargo, como el crecimiento está flojo, los funcionarios indican que las tasas de interés no aumentarán significativamente”, añadió.

Las apuestas son altas para la región. Si bien grandes crisis cambiarias son menos probables en la mayoría de los países debido a sus regímenes cambiarios flexibles, su posición crediticia podría estar en riesgo en los próximos años. En un reporte reciente, la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s, que le sacó a Brasil su nota de grado de inversión, enumeró a otros cuatro países -Venezuela, Argentina, Colombia y Perú- también como las economías emergentes más vulnerables a lo que llamó “tendencias globales adversas”.

México, considerado como relativamente abierto para comerciar y amistoso con el mercado, logró desempeñarse mejor que sus contrapartes sudamericanos Brasil, Argentina y Venezuela, donde la recesión y la inflación son problemas comunes. Ninguno parece lo suficientemente fuerte como para sacar a sus vecinos de su declive. Con los volúmenes del comercio regional en baja, Latinoamérica cifró sus esperanzas en los mercados más lejanos por medio de las negociaciones comerciales trans-Pacífico y un potencial acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. “Muchos en los mercados emergentes esperan capitalizar sus monedas que ahora son más competitivas, pero hasta ahora hubo poca evidencia de que cualquier región mayor se haya beneficiado del debilitamiento del tipo de cambio por un período significativo”, afirmaron, en un informe, los economistas del banco HSBC, Janet Henry y James Pomeroy.