El 6 de octubre de 1985 marcó un punto de inflexión en la historia del rugby argentino. Hasta entonces, Buenos Aires y los Pumas eran casi sinónimos. El seleccionado de esa provincia llevaba ganados 19 títulos consecutivos y su reinado apenas había sido interrumpido un par de veces antes por Mar del Plata (1961) y Rosario (1965). Sin embargo, a partir del día en que Tucumán conquistó ese año su primer título derribando al gigante en la final del Argentino, comenzó un profundo cambio. Alejandro Petra, Luis Castillo y Manuel Galindo tienen el orgullo de haber sido los entrenadores de esa “Naranja” que provocó el cimbronazo a nivel país y le recordó a la UAR que el interior existía. “Se vienen muchas cosas a la cabeza en este aniversario. La más importante es que a partir de ese momento, el rugby de Tucumán cambió. Fue el puntapié de todo lo que vino después. Nuestra provincia les ha dado tantos jugadores a los Pumas en estos 30 años y hoy tenemos el orgullo de ver en el Mundial a Lucas Noguera Paz y a Nicolás Sánchez, su goleador”, resalta Castillo.
“El mayor valor de ese campeonato fue mostrarle a todo al interior del país que se podía”, amplía Petra. “Tiempo después llegaría a haber inclusive un cambio institucional, que fue tremendo”, acota Galindo, quien hace algunos formó parte de la primera conducción de la UAR por el interior, de la mano de Castillo.
El acto conmemorativo realizado por la URT el martes por la noche reunió a los protagonistas de aquella hazaña para un brindis. A un costado, como hace 30 años, la charla técnica estuvo a cargo de Castillo, Galindo y Petra. “Teníamos 35, 36 años... éramos pendejos”, se retrotrae el primero.
“Lo de Tucumán no fue un golpe de suerte. Se venía trabajando desde hacía rato y en el 85 nos animamos a ganarle a Buenos Aires. Era un gran equipo, apoyado por el trabajo de mucha gente”, recuerda Galindo.
Petra, quien en la arenga previa de la final les aseguró a los jugadores que ese día serían campeones, explicó que no fue una promesa al voleo. “Estábamos convencidos de que podíamos lograrlo. Por algo Buenos Aires decidió incluirlo a Hugo Porta, que no estaba en la lista”, advierte “El Loco”.
Los tres coinciden en señalar que aquel título fue también un gran regalo de despedida para Lisandro Carrizo, presidente que marcó un antes y un después la URT y falleció 10 días después de la conquista. “Fue un hombre que a los tres nos dejó mucho”, resume Castillo, y Galindo completa: “Lisandro bregaba por una mayor presencia del interior en la UAR. Y despedirse con un campeonato debe haber sido glorioso para él”.