Beatriz Juez - Agencia DPA

El papa Francisco será hoy el primer pontífice en hablar ante el Congreso de Estados Unidos, en el que republicanos y demócratas aguardan sus palabras como respaldo o como munición contra el rival. El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, distribuyó 50.000 entradas entre los congresistas y senadores para que las repartan. Pero quizás para el “papa del pueblo” la fecha no sea tan relevante. “Él prefiere estar en los barrios pobres de Argentina que en los pasillos del poder”, explica John Carr, experto de la universidad de Georgetown. Carr, que espera que el Papa envíe “un mensaje moral a un Congreso disfuncional y desmoralizado”, recuerda que hace 50 años, muchos pensaban que John F. Kennedy, que era católico, no podía ser presidente porque iba a aceptar las órdenes del Papa. “Ahora la única cosa en la que el Congreso está de acuerdo es en que ellos necesitan consejo de este Papa”, añade. Pero, a quién beneficiará más la visita: ¿a demócratas o a republicanos? Aunque es conservador en temas como el aborto y el matrimonio homosexual, la posición del Vaticano es más cercana a la del Partido Demócrata, desde la reforma migratoria a la necesidad de levantar el embargo a Cuba. La Casa Blanca recuerda que en temas como el cambio climático y la lucha contra la desigualdad y la pobreza la posición de Francisco coincide con Barack Obama, lo mismo que con el acuerdo nuclear con Irán, que los candidatos republicanos prometen anular si llegan a la presidencia. Sin contar que el Vaticano medió en el acercamiento entre La Habana y Washington y que aboga por el levantamiento del embargo a Cuba. Los republicanos confían en que el discurso permita impulsar una nueva ley para restringir el aborto. Pero, no todos están contentos con la visita del pontífice. El congresista republicano Paul Gosar no escuchará su mensaje por considerar que el Papa responde a una agenda izquierdista.