LA PLAZA BELGRANO

Para el caminante desprevenido, la plaza Belgrano de nuestra ciudad no pasa de un lugar abierto, amable por su arboleda, y la posibilidad de una evocación de los acontecimientos nacionales al contemplar la estatua del general Manuel Belgrano. Pero lo que muchos ignoran es que fue teatro de sucesos que se remontan a siglos atrás. No era, por supuesto, un paseo público, pero el lugar tenía una jerarquía que rebasaba los estrechos límites utilitarios de una plaza común. En efecto, en 1685 era el centro de la media legua que, al refundarse Tucumán, se destinó a tablada para la concentración de ganado en venta. Con el correr de los años, reducida la extensión, se le llamó Campo de las Carreras por efectuarse allí las carreras cuadreras. Cuando en 1814 el general José de San Martín se hizo cargo del Ejército Auxiliar del Perú, concentró sus tropas en el lugar que ocupa actualmente la mencionada plaza e instaló allí los cuarteles, levantando un edificio rodeado de fosos y con muros almenados, lo que daba al conjunto el aspecto de una antigua fortaleza. El misterio con que San Martín preparaba a sus hombres y el encierro a que los sometía dentro de esa fortificación, hace que desde entonces, se la llame La Ciudadela. La parte central de esta fortaleza era la actual plaza Belgrano. Por una circunstancia fortuita del trazado del ferrocarril, la plaza Belgrano viene a quedar como separada de la zona de la Ciudadela. Es bueno recordar también que el campo de La Tablada o de Las Carreras, como se llamó posteriormente, fue el escenario de la Batalla de Tucumán. La pirámide del centro de la plaza fue mandada a construir por Belgrano en homenaje a la Batalla de Chacabuco. Originariamente era de ladrillos, sin ningún tipo de adornos. Cuando el lugar se convirtió en un paseo se el puso el revestimiento de mármol que actualmente lleva. El pueblo tucumano siente estimación por esta plaza, altar de la patria en el que todos los 24 de septiembre se renueva la admiración al general Manuel Belgrano, héroe militar y civil. Esta fue abierta como tal en junio de 1858 como lo prueban decretos fechados el día 13 de aquel mes.

César Ricardo Trejo 
lexcesar@hotmail.com


LA DEMOCRACIA

Se leyó: “La democracia no se mancha”. Pero la democracia no sólo fue manchada; también, castigada con hechos de violencia, fue incinerada, herida, agraviada, burlada, duplicada, violada. Se leyó: “Acataremos lo que diga la Justicia”. La Justicia dijo, se expidió. Pero fue ignorada, burlada, amenazada de muerte, presionada, extorsionada; se trató y se trata de inclinar su balanza. Se dijo: “La voluntad del pueblo se respeta”. Pero, ¿de todo el pueblo? Es que al pueblo lo conforman todos y cada uno de los ciudadanos y se pasó por alto la decisión y el clamor de muchos. Se habló de “elecciones limpias”. Pero se quemaron urnas, se adulteraron planillas, se manipuló y destruyó evidencia, se agredió a autoridades de mesa. La palabra “legitimidad” fue repetida en todos los rincones, pero no se la vio caminar por la geografía tucumana. Y se admitió la ilegitimidad, diciendo: “Se habría repartido bolsones de comida de ambas partes”; “darle de comer al hambriento”. La violación de las leyes fue un secreto a voces, en los vehículos identificados con carteles de diversos candidatos acarreando electores. En los depósitos atiborrados de mercadería para repartir; en los punteros políticos controlando con planillas a la gente que debía votar. Se habla, se dice, se lee. Pero no se siembra paz ni tranquilidad en la población cuando se ve a los responsables de generarlas encabezando movilizaciones cargadas de violencia y odio. Cuando se arenga a la multitud para que avance contra quienes no están de acuerdo con su proceder. Cuando se los incita a la agresión y al insulto. Se habla de “golpe judicial”, cuando durante 12 años se trató de golpear a la Justicia. Se habla de “transparencia”, cuando durante tantos años la turbiedad se adueñó de esta República. Y en el momento en que muchos se congregaron voluntariamente, con la frente en alto, pidiendo por ella, se procuró callarlos con represión y violencia. Se habla, se dice, se lee. Pero se intenta tapar y ocultar la bajeza que hubo y que hay en esta vapuleada democracia. El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra. Pero, nadie, absolutamente nadie, podrá hacerlo. La corrupción fue la que ganó en esta década.

Rina Ibáñez

tucubasic@hotmail.com


LA CONFIANZA SOCIAL

¿Qué queda después de este escándalo? Los razonamientos del fallo de la Suprema Corte de Justicia de Tucumán son contundentes. No hubo fraude, no hay razón para anular las elecciones. El voto del doctor René Goane señaló: “Incurre en arbitrariedad y, por ende, resulta descalificable como acto jurisdiccional válido la sentencia que omite valorar adecuadamente elementos de juicio que resultaban conducentes para la recta dilucidación del litigio y arriba a conclusiones que no se corresponden adecuadamente con las constancias de la causa”. El recurso de nulidad y la sentencia que lo acogió, lograron un fin evidente, minar la credibilidad pública respecto de la transparencia de las elecciones y con ello, como consecuencia inevitable, herir la legitimidad de los electos. Se trata de una acción corrosiva para la dignidad de las instituciones. Introduce sospecha, enseñorea la desconfianza. Esta maniobra es una perversa práctica que se viene desarrollando reiterada y sistemáticamente, desde distintos centros de poder. Hemos sido enfermados de desconfianza, tanto que nos definimos no por las virtudes de las actividades que desarrollamos. Así, si uno pregunta por un empleado público, no nos dirán que es un servidor, sino que es un vago. Si preguntamos por el juez, dirán es venal; el médico, comerciante; el abogado, tramposo; el político, mentiroso; el policía, corrupto; el inspector, coimero; el cura, sinvergüenza; el periodista, amarillo; el comerciante, especulador; el banquero, usurero; y así, agregue el lector los ejemplos que le vengan en mente. En un clima tal, donde nada ni nadie es serio, ¿quién puede vivir en confianza social? Se vive en una jungla, donde el que pasa a mi lado es un potencial enemigo. Ese es el producto del discurso policial, que imputa dolo a quien piensa distinto. Pasada la tormenta, deberemos darnos el paciente trabajo de reconstruir la confianza social. ¡Menudo trabajo!

Luis Horacio Yanicelli
lhyanicelli@gmail.com


RENDICIÓN DE CUENTAS

Urnas quemadas, bolsones, traslado de votantes; cámaras de seguridad inseguras; fajas cambiadas; un sistema de elecciones perverso con un promedio de 71 candidatos por cargo electivo; el nepotismo; denuncias de la oposición, elecciones anuladas, junta electoral compuesta por familiares; contratación de una persona que no posee título que lo acredite en otra provincia, desconociendo a nuestras universidades generadoras del conocimiento y a los profesionales que en ella se formaron y forman; división de poderes que no existe, etcétera, que engloba otros hechos que instalaron la sospecha de corrupción. La democracia está gravemente enferma y la lucha por conservar y /o alcanzar el poder en forma desmedida llevó a que hoy los ciudadanos comunes nos sintamos hartos de ver a nuestra provincia como el ejemplo palpable de lo que no es la democracia. Pertenezco a la generación donde se acallaban las voces ya que si se elevaban éramos considerados subversivos y creo que en más de tres décadas ese miedo persiste. Este clima enrarecido sucede porque quienes debieron garantizar transparencia no lo hicieron. Podrá ser legal pero la legitimidad es la que se duda y en ese marco me pregunto si podrán gobernar como debieran. Tendría que analizarse si cada voto conseguido fue genuino y no producto de lo que se vino gestando durante varios años, con subsidios, contratos, cargos que atentan contra la dignidad de la persona. ¿Habrán votado por convicción o será producto de la incertidumbre de perder el beneficio conseguido? Como ciudadana deseo la rendición cuentas de dónde salió el dinero para propaganda, festejos, fuegos artificiales, para tener una sensación de transparencia y no sentir que se utilizaron fondos que se podrían haber destinado a otras necesidades del pueblo.

María Beatriz Sánchez de Comas
betty_comas@yahoo.com.ar


EL FALLO

Pareciera que el fallo de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán solamente da validez a las elecciones anuladas a su vez por una cámara. Así parecen haberlo entendido quienes salieron a festejar, incluidas las máximas autoridades de la provincia. Sin embargo, el fallo manifiesta que hay suficientes elementos para entristecer a quienes son partícipes de este desaguisado en que incursionamos los tucumanos en esta elección. Frases como “mecanismos que trasuntan una bajeza humana supina”, “proliferación de prácticas irregulares”, “prácticas irregulares que deben ser perseguidas y sus autores sometidos a proceso penal”, “prácticas clientelares repudiables o reprobables”, “adoptar medidas para combatir el flagelo del clientelismo…” etcétera, se repiten en el aludido fallo. No asumir y -peor aún- aceptar que hubo estas prácticas en boca de quienes deben sostener las bases de nuestra democracia es lo que ha provocado una fisura en la sociedad. Otro aspecto que surge a luz, por lo menos para quienes no lo conocíamos, es el entramado entre actores de los tres poderes, en que la relación de amistad, parentesco y enemistad es tan fuerte que generó inconvenientes para conformar el tribunal. Así aparecen: cuñados jueces, hijos en puestos empleados en la justicia o el poder político, hijos jueces y podemos seguir contando. Como apostilla final, ¡qué lejos estuvo la acampada oficialista de la estoica carpa de los jubilados, de la carpa blanca de los docentes o de la tenaz marcha del valiente Alberto Lebbos bajo el frío y la lluvia! “Si los pueblos no se ilustran, no se vulgarizan sus derechos… mudaremos de tiranos sin desterrar la tiranía”. Al que le quepa el sayo que se lo ponga.

Agustín A. Narvaja
narvaja46@hotmail.com


“¡PERDÓNAME, HIJO MÍO!”

Valoren su vigencia, teniendo en cuenta el año en que fue escrito y el autor... ¡Increíble! “-Déjame dormir, mamá. - Hijo mío, por favor, de tu blando lecho salta. - Déjame dormir, mamá, que no hace ninguna falta. - Hijo mío, por favor, levántate y desayuna. - Déjame dormir, mamá, que no hace falta ninguna. - Hijo mío, por favor, que traigo el café con leche. - Mamá, deja que en las sábanas un rato más aproveche. - Hijo mío, por favor, que el país entera se afana. - ¡Que no! ¡Que no me levanto porque no me da la gana! - Hijo mío, por favor, que el sol está ya en lo alto. - Déjame dormir, mamá, no pasa nada si falto. - Hijo mío, por favor, que es la hora del almuerzo. - Déjame, que levantarme me supone mucho esfuerzo. - Hijo mío, por favor, van a llamarte haragán. - Déjame, mamá, que nunca me ha importado el qué dirán. - Hijo mío, por favor, ¿y si tu jefe se enfada? - Que no, mamá, déjame, que no me va pasar nada. - Hijo mío, por favor, que ya has dormido en exceso. - Déjame, mamá, que soy diputado del Congreso y si falto a las sesiones ni se advierte ni se nota. - Solamente necesito acudir cuando se vota, que los diputados somos ovejitas de un rebaño para votar lo que digan y dormir en el escaño. En serio, mamita mía, yo no sé por qué te inquietas si por ser culiparlante cobro mi sueldo y mis dietas. Lo único que preciso, de verdad, mamá, no insistas, es conseguir otra vez que me pongan en las lista y aplaudirle, por supuesto, cuando en la tribuna hable. Y es que ser parlamentario fatiga mucho y amuerma. Por eso estoy tan molido. ¡Déjame, mamá, que duerma! - Bueno, te dejo, hijo mío. Perdóname, lo lamento. ¡Yo no sabía el estrés que produce el Parlamento!” Autor: Fray Junípero (1713-1784), religioso franciscano español.

Sara Emma Aída Pieruzzi
nenepieruzzi@yahoo.com.ar


FALSAS PROMESAS

En Tucumán, no existe el trabajo genuino. Tampoco vinieron las fábricas que prometieron para dar ocupación. La política de hoy se nutre de falsas promesas, hace que día a día, veamos en las calles niños harapientos, sin un hoy, sin un mañana. A los turistas que llegan a la Cuna de la Independencia les mostramos las calle sucias; cuando un mendigo entra a los bares a pedir monedas lo sacan a empujones. Vemos estas imágenes a diario. Ellos viven marginados porque no hay en el gobierno una entidad que se ocupe de ellos. Se viene el 17 de octubre para recordar a Perón, pero el partido Justicialista se encuentra completamente dormido. El grito de la independencia económica que lanzó el General cuando visitó la Casa Histórica, junto al presidente de Chile, González Videla, se juró por segunda vez la independencia económica. Hoy, en Tucumán, somos prisioneros de los que le pusieron candado a nuestra economía y con impuestazos y leyes antisociales nos están condenando a ser esclavos del sistema. Los sueldos no alcanzan para cubrir la canasta básica de alimentos; hay familias que viven en la extrema pobreza y marginalidad.

Jorge Antonio Chaves
Sabin s/n, El Corte
Yerba Buena-Tucumán


SIN AGUA EN LOS NOGALES

Soy un vecino del Barrio San Martín, Los Nogales. Quiero comentar que desde el viernes 18/9, estamos sin agua potable. Si bien este tema es recurrente, se agudizó en los últimos años. A ello se suma la falta de inversión en este sentido, en virtud del crecimiento que experimentó el barrio. Lo concreto es que estamos sin este preciado líquido y las explicaciones que escuche o los argumentos que se esgrimen son lamentables. Tan lamentables que da vergüenza ajena intentar reproducirlas lo que aumenta la sensación de precariedad en la que nos encontramos. Exhorto por este medio , por favor, a que tanto la comuna rural como la SAT, trabajen en conjunto para solucionar este inconveniente.

Héctor Hugo Muzzo
hhmuzzo@yahoo.com.ar


UN VERDADERO CAMBIO

Hay políticos en la actualidad que subestiman a una ciudadanía que exige ser escuchada; gobernantes sordos y soberbios que desde sus vanidades, gobiernan “sin escuchar y sin ver” a la gente; superficiales y miopes, piensan que el pueblo padece de una marcada inferioridad intelectual. Las ambiciones de poder, gloria y dinero están cada vez más distanciadas de una sociedad que al mismo tiempo está creciendo y exigiendo una verdadera democracia, lejos de los “ juegos “ políticos de funcionarios interesados en sacar “tajada” para su propio beneficio y familiares. Estos están cada vez más distanciados de una sociedad que al mismo tiempo madura siendo más crítica y se involucra más con los asuntos públicos, exigiendo un verdadero cambio que permita un futuro digno a las generaciones venideras. Los gobernantes en su irreversible ceguera no se dan cuenta de que los ciudadanos han evolucionado en las cuestiones que les atañen, como mandantes que son, opinan, cuestionan, se enojan y protestan ( ya no espera a los Reyes Magos). Ese es un dato que ya no se puede obviar, y los primeros que deben hacerlo son los funcionarios políticos; sin escuchar y sin ver, gobiernan en un vacío, tomando decisiones pragmáticas, “invisibilizando” a la ciudadanía que está demandando, exigiendo honestidad, instituciones responsables y buenos partidos políticos. El ciudadano quiere debatir, cuestionar, ser tomado en cuenta (no sólo a la hora de votar), ser visible en condiciones de verdadera libertad e igualdad, que son las que ofrece una democracia, sin la sombra del clientelismo, la demagogia y el populismo. Es hora de derrumbar las últimas fronteras de la desigualdad social, erradicar la vergonzosa pobreza y el silencioso genocidio de chicos desnutridos, que no tiene ninguna justificación en un país como el nuestro, que no sea la desidia y la inmoralidad de los funcionarios, corruptos amparados por la impunidad. Ningún argentino debe sufrir el indignante acto de tener que vender su voto por necesidad. Una sociedad madura, que se renueva y que decide por vía de las urnas, derrumba la última frontera del feudalismo, la soberbia y la ambición desmedida, que causan la hambruna de muchos compatriotas. Las elecciones del 23 de agosto en nuestra provincia dieron la impresión de estar a años luz de una auténtica democracia, manchadas con históricas argucias, mentiras y maltratos, y manipulando al necesitado de diferentes maneras, como si el ciudadano fuera un infradotado, y no viera, no escuchara la acción deshonrosa de los delincuentes de la política, con sus inercias autoritarias y el nepotismo, que es una de las eternas plagas en nuestro país.

Pablo J. Giunta
pjg1940@yahoo.com.ar


SIN BARRENDERO

Ante la indiferencia de este gobierno municipal, de emplear a una persona (un barrendero), para limpiar calles del pasaje Bernardo Houssay, desde la altura del 3.700 en adelante, dejo constancia de que desconozco los motivos por los cuales dejaron de hacer la limpieza hace ya más de un año, a pesar de que el servicio se paga normalmente.

Delia Norma Gutiérrez
delianor46@gmail.com