ACTÚA HOY

• A las 22.30, en la Taberna Cultural Mandinga (avenida Mitre 771).

“Rosario es una ciudad grande, pero también es un pueblo en algún sentido. Ser cantautor allí implica ser uno más de todos los muchos que hay y no me es tan placentero que haya tantos dedicándose a lo mismo porque, tal vez, a mayor cantidad menor calidad”, afirma Mauro Digerolamo.

El solista rosarino se identifica como un cantautor rockero, términos que suelen ser excluyentes entre sí, ya que al trovador se lo identifica más con los ritmos lentos. El músico se presentará esta noche en Tucumán en la Taberna Cultural Mandinga, en el inicio de un camino que podría llevarlo a emigrar de su lugar de origen y de formación en busca de un nuevo techo artístico. De hecho, ya estuvo tocando y grabando en la Capital Federal, que quizás sea su próximo destino, según confesó a LA GACETA.

- ¿Hay un movimiento nacional de trovadores?

- Me parece que es una cuestión estética que la gente define y que el artista se tiene que poner en ese lugar, pero es de los demás. La gente es bastante cerrada en ese sentido estético, te encasillan. Tengo colegas que les molesta que le digan trovador o cantautor, porque no suena muy rockero. Yo hago rock y me manejo como si fuese una banda. Todo genera problemas y todo genera posibilidades, depende de como lo mires. Trato de ser lo más sincero posible con mis canciones y mis expresiones. No tengo límites para componer, porque las complicaciones no están en el proceso creativo sino en el proceso estético.

- ¿Qué implica ser un artista independiente?

- Que se banca todo en el sentido de lo económico. Te bancas los ensayos, los instrumentos, las grabaciones, las ediciones, el diseñador de las gráficas. Estoy por sacar mi tercer disco, que no tiene nada que ver con el primero ni con el segundo. Si estuviera en una discográfica, quizás me dirían “no, estás cambiando el estilo”.

- Comenzaste en la música de muy chico. ¿Cuándo se alcanza la madurez?

- ¿La madurez en qué? (risas) Creo que nunca. Me siento bastante cómodo sobre el escenario gracias a que empecé a subirme cuando era chico y empecé a tocar la guitarra muy de chico. No es mejor o peor que nada, uno empieza cuando empieza. Siempre estoy aprendiendo: no me creo esa clase de artista que dice “hasta acá llegué”, no quiero sentir que no crezco, ni empezarme a ponerme medio estúpido, panzón, achanchado. Siempre voy a estar buscando una posibilidad más, me gusta mucho el desafío. No me entusiasma tanto madurar, no estoy apurado por hacerlo, me gusta la búsqueda.

- ¿Qué significa esta gira?

- Todo empezó con la idea de un viaje. Me gusta tocar en otros lugares, conocer otra gente, otro público. El músico necesita salir, moverse, es un itinerante. Es progresar también.

- Tu origen fue con la música clásica. ¿Qué te aportó?

- Conocimiento, formas de pensar, lenguaje, saber leer y escribir música, algo que dentro del mundo del rock y la canción es una cosa “devaluada”. Muchos artistas que creen que aprender a leer y escribir música es encerrar la creatividad y no es así. La música clásica me parece la música más grande que haya existido, y sus compositores son lo más despojado de todo lo que tiene que ver con el mercado, con el comercio de la música. Yo me considero un músico clásico, porque también existe el rock clásico y la canción clásica. Ahora estoy empezando a componer canciones con una base de guitarra clásica.