BELGRADO.- Grecia ya había registrado disturbios aislados con inmigrantes llegados a las islas del Egeo, pero la problemática se extendió a su frontera con Macedonia, donde cientos de personas que se proponían cruzar de territorio griego a tierra macedonia fueron repelidos por las fuerzas oficiales del país vecino. La policía macedonia empleó gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para impedir el paso por la frontera de cientos de inmigrantes. Médicos Sin Fronteras (MSF) reportó que al menos diez personas resultaron heridas y cuatro de ellas debieron ser atendidas en centros hospitalarios de la ciudad griega de Idomeni. Macedonia, que el jueves declaró el estado de emergencia por la situación de los refugiados en su frontera con Grecia y Serbia, bloqueó el paso de una de las principales rutas e instaló vallas para evitar el flujo de inmigrantes. Pese a estas medidas, según la web Vesti.mk, varios cientos de personas consiguieron entrar a Macedonia, pese a los disturbios. Además, las autoridades decidieron abrir posteriormente un pequeño paso fronterizo para permitir el ingreso de mujeres y niños, en dirección a la estación de trenes de la ciudad de frontera Gevgelija.
La cifra de personas varadas en territorio limítrofe asciende a 4.000, y la mayoría procede de Siria, un país en guerra civil.
Naciones Unidas manifestó preocupación ante la estrategia del gobierno de Macedonia.
El jefe de la agencia para refugiados del organismo (Acnur), António Guterres, instó al gobierno a tener un trato ordenado y seguro con los inmigrantes y aseguró que la ONU está dispuesta a respaldar al Estado en la creación de capacidades para atajar el flujo de personas procedentes de la frontera de Grecia. Guterres también urgió a las autoridades griegas a acelerar el registro de los inmigrantes que recibe y a mejorar las instalaciones donde se les da albergue provisorio.
El gobierno macedonio justificó sus medidas señalando que se propone aliviar la presión sobre la ciudad fronteriza de Gevgelija, desde donde a diario cientos de inmigrantes intentan subirse a los tres trenes que van hasta Serbia, y velar por la seguridad en las poblaciones de frontera. (DPA)