BANGKOK.- Al menos 19 personas murieron y 80 resultaron heridas en una explosión en el principal barrio comercial del centro de Bangkok, la capital de Tailandia. Muchas de las víctimas son extranjeros. Una cámara de vigilancia registró una enorme explosión en el santuario de Erawan, un imán que atrae tanto residentes como turistas y está ubicado en pleno centro comercial. A continuación se ve a los transeúntes huyendo del lugar. La policía asume que fue un atentado con bomba.

Los centros comerciales cercanos fueron evacuados. Más tarde, la policía encontró y desactivó en el área otros dos artefactos explosivos. Cientos de policías rastreaban las inmediaciones en busca de otras bombas. En principio nadie se adjudicó el ataque. Pese a los rumores en las redes sociales, el gobierno militar no decretó el estado de emergencia en el país y aseguró que “las autoridades tienen todo bajo control” y que hoy volverán a abrir sus puertas las escuelas y los bancos.

Los testigos aseguran que hubo numerosos heridos en el lugar, un cruce importante del distrito de Ratchaprasong y que lleva su mismo nombre, en una de cuyas esquinas está el templo de Erawan. Los tailandeses acuden a ese templo a rezar y los extranjeros a ver danzar a las bailarinas en ropas coloridas varias veces por hora hasta la caída de la noche. La explosión abrió un cráter frente al santuario hindú.

El cruce de Ratchaprasong estaba repleto de vidrios hechos añicos y escombros. Las ambulancias cargaban varios heridos a la vez y los trasladaban a diversos hospitales, que a su vez se convertían en centros de reunión improvisados para la gente que buscaba con desesperación a sus familiares y curiosos.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se mostró conmocionado por la noticia y expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y al gobierno tailandés.

La policía tailandesa desconoce la autoría del atentado. En febrero pasado, dos bombas habían explotado frente a un centro comercial en Bangkok dejando heridas a dos personas. En la isla turística de Koh Samu había estallado en abril un coche bomba. Ningún grupo se atribuyó los atentados.

Aunque en el sur del país budista hay musulmanes separatistas violentos y la sociedad está profundamente dividida en términos políticos, los atentados en la capital constituyen un hecho inédito. Las élites tradicionales y los ciudadanos pudientes están enfrentados con los campesinos de provincias y la población pobre de la ciudad, que organizaron manifestaciones masivas y cortaron las calles. Los enfrentamientos terminaron en algunos casos en sangrientas refriegas callejeras que se cobraron la vida de decenas de personas desde 2010. (DPA)