ASUNCIÓN.- Delegados de todos los países socios del Mercosur debatirán hoy y mañana en la capital de Paraguay el presente y el futuro del bloque de integración regional, sacudido la semana pasada por la sorpresiva propuesta de un senador brasileño para dar por terminada la experiencia.

Los coordinadores nacionales de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela sesionarán en la capital paraguaya para tratar de afinar, además, los detalles de la oferta que se presentará a la Unión Europea (UE) en el marco de las negociaciones para promover un tratado de libre comercio entre ambas regiones y que se viene negociando desde hace años.

El bloque regional atraviesa uno de sus momentos más críticos desde que se creó, en 1991, como consecuencia de las dificultades que surgieron entre los gobiernos para consensuar medidas de beneficio común.

La semana pasada el presidente del Congreso de Brasil, el oficialista Renan Calheiros, sorprendió a gran parte de la región al proponer la disolución de la unión aduanera, aunque su iniciativa duró apenas unas horas y fue inmediatamente retirada.

El canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, en ejercicio de la presidencia pro témpore del Mercosur, aseguró que esa no es la posición oficial del gobierno de Dilma Rousseff y agregó que “esta es una cuestión que está dada dentro de la política interna de ese país”.

En términos similares se expresó inmediatamente el canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, quien en desacuerdo con Calheiros, igualmente resaltó que el legislador brasileño haya puesto al desnudo que el bloque “está mal” y debe replantearse todo, desde la base.

“La unión aduanera está perforada. El Mercosur está mal y por eso nuestra insistencia en que tengamos un sinceramiento sobre nuestro proceso de integración política y comercial en un mundo que se mueve a través de grandes acuerdos comerciales y de tratados de libre comercio en los que Mercosur no está”, declaró Nin Novoa. Pero lo que parece ir tomando cuerpo es la necesidad de flexibilizar las normas internas del bloque para permitir a los socios acuerdos bilaterales con países de fuera de la región.

Ha sido un reclamo de hace años de las economías más pequeñas como las de Uruguay y Paraguay, a las que se sumó recientemente Brasil. En la última cumbre de presidentes realizada en Brasilia, el pasado 17 de julio, cuando el bloque decidió que Bolivia se convertirá en el sexto miembro pleno del Mercosur, la presidenta Rousseff expresó que “los efectos de la crisis (económica internacional) generan desafíos para las economías de la región”. “Por eso es importante que las reglas se mantengan flexibles, para que cada Estado parte reserve el espacio necesario para negociar”.

Desde la presidencia pro témpore de Paraguay, que la ejerce el jefe de Estado, Horacio Cartes, se asegura que “todos están de acuerdo que el Mercosur seguirá tal cual está”, según dijo el canciller Loizaga, aunque procuran darle una mayor fortaleza, aunque todavía no está claro cuál es la fórmula para ese fortalecimiento.

El presidente paraguayo, Cartes, prometió en Brasilia que durante su gestión de seis meses al frente del Mercosur desarrollará “un programa con enfoque pragmático, realista y constructivo”.