Los festejos por el bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco, sacerdote, educador y santo nacido en Turín, Italia, han tenido honda repercusión y valor en la comunidad católica tucumana, que resulta necesario destacar. El santo nació el 16 de agosto de 1815 en I Becchi, Castelnuovo, Italia, murió el 31 de enero de 1888, y fue canonizado el 1 de abril de 1934. Juan Melchor Bosco Occhiena -Don Bosco- fundó la Pía Sociedad de San Francisco de Sales, o Pía Sociedad Salesiana el 18 de diciembre de 1859, en el Oratorio de San Francisco de Sales, en Turín -Italia-Le dio el nombre a su congregación de “Salesianos” en honor del obispo de Ginebra, Francisco de Sales y hoy en día es una de las órdenes de mayor importancia y una de las más numerosas del mundo. El término salesiano está vinculado con los sacerdotes que integran la congregación, pero todos los miembros de la familia salesiana, sean religiosos o laicos, tienen el derecho de utilizar el nombre. San Juan Bosco fue declarado “padre y maestro de la juventud” por el papa Juan Pablo II al reconocerle toda una vida dedicada a la atención de los jóvenes más pobres y a la promoción de la educación, especialmente a través del llamado “sistema preventivo”, aquella serie de pautas pedagógicas basadas en la orientación y la prevención en vez de la represión y el castigo en la formación de los chicos.

La obra de Don Bosco incluye la fundación de la Congregación Salesiana, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, la Asociación de Salesianos Cooperadores, el Boletín Salesiano y el Oratorio Salesiano. La congregación ha logrado levantar unos 17.000 instituciones educativas en 105 países del mundo; ha fundado más de 300 parroquias, mientras que el instituto María Auxiliadora ha construido 16.000 centros educativos en más de 75 países, todas dedicadas centralmente a la educación de la niñez más desprotegida o en condición de riesgo.

La llegada de los salesianos a la Argentina ocurrió en 1875. Nuestro país estaba recibiendo a miles inmigrantes italianos que encontraron en los salesianos un rotundo y necesario apoyo religioso. El padre Lorenzo Massa se instala en 1916 en nuestra provincia y funda posteriormente el taller de artes y oficios, luego denominado Colegio Salesiano General Belgrano -se inauguró el 5 de julio de 1925- aunque sacerdotes de la orden habían iniciado su apostolado en Tucumán desde aproximadamente 1880.

En Tucumán, esa monumental vocación de servicio y de espiritualidad se desarrolló en la construcción y mantenimiento de los centros educativos Tulio García Fernández, Lorenzo Mazza, el Colegio Manuel Belgrano y el colegio María Auxiliadora, además del comedor infantil Don Bosco y agrupaciones sociales, instituciones en las que se educaron, sociabilizaron, asumieron los valores y los ideales del santo miles de tucumanos. La comunidad tucumana vivió uno de los momentos más jubilosos durante los dos días que duró la visita de las reliquias del fundador de la congregación, en octubre de 2009. En la ocasión, la espiritualidad salesiana se manifestó con devoción, respeto, recuerdos y alegría ante el cofre de vidrio en el que estaba instalada la réplica del santo.

En la carta que le envió el papa Francisco a los salesianos para celebrar el bicentenario de Don Bosco ha querido dar gracias a Dios “por el regalo del Santo de los Jóvenes” y ha valorado como ningún otro podría hacerlo respecto de la misión y su aporte a la sociedad: “el salesiano es concreto: ve el problema, piensa en lo que tiene que realizar y toma en sus manos la situación”.