Una obra pública que afecta la vida cotidiana de los ciudadanos siempre está sujeta a opiniones dispares. Hay quienes la elogian, otros la critican, y están aquellos que apelando al sentido común, sobre la base de las necesidades del peatón, señalan aspectos básicos que no se tuvieron en cuenta. El 14 de julio pasado, se inauguró la primera parte de la peatonal Ramón Isauro Martínez -Mendoza al 700-; actualmente se está trabajando en las cuadras del 500 y el 600.
Uno de los aspectos que más preocupan a los ciudadanos es la falta de sombra. De los 15 lapachos que iban a ponerse por cuadra, sólo hay seis, ubicados en la parte sur del paseo. Según un experto de la Asociación Amigos del Árbol, los tucumanos tendrán que esperar alrededor de cinco años hasta que los ejemplares proporcionen algo de sombra. El dirigente contó que en varias oportunidades le solicitaron a la Municipalidad que les mostraran el proyecto, pero no tuvieron respuesta. Señaló que sería positivo si se colocaran especies de lapachos rosados en el 500 y de blancos al 600, que tienen distintos tiempos de floración, de modo que la primera floración será la del lapacho rosado, luego le seguirá la del blanco y finalmente, la del amarillo.
En el capítulo “Arbolado y calentamiento en el Gran San Miguel de Tucumán” de la Guía de Arbolado de Tucumán, de Alfredo Grau y Alejandra Kortsarz, se lee que en una calle sin árboles, un día caluroso de enero en el que la temperatura es de los 30°C, la vereda puede alcanzar los 60°C, mientras que bajo la sombra de un árbol esa misma vereda sólo registra 33°C, la mitad. Es decir que sin árboles, la calle registra 66°, mientras que en una cuadra con árboles frondosos la temperatura del pavimento es de 33°. Es decir que la forestación urbana no sólo mejora la calidad del aire, sino que mitiga el intenso calor. Por otro lado, los árboles reducen la velocidad del viento en un 50%; tienen la facultad de reducir en 15 decibeles el sonido; protegen la piel del ser humano de los rayos ultravioleta emitidos por el Sol, entre otros beneficios.
El subsecretario municipal de Planeamiento dijo que por una cuestión de porte del árbol no se podrían haber puesto más de ocho ejemplares. Acerca de por qué se los plantó de un solo lado de la peatonal, indicó que se debía a una cuestión operativa para que no interfirieran con los servicios de emergencia.
En nuestra sección Cartas del 19 de julio pasado, la lectora Marta González dijo: “En la recién inaugurada peatonal de Mendoza al 700 se plantaron sólo seis lapachos. Se instalaron dos pérgolas, pero no se colocó ninguna enredadera. Quienes diseñaron el paseo, ¿conocen nuestro verano? ¿Saben del valor de la sombra para el peatón? Como si fuera poco, se renovó la vereda del Mercado del Norte en Maipú al 200 y se desaprovechó la oportunidad para plantar más árboles. ¿Se estará a tiempo de corregir estos errores?”
Antes de haber iniciado las obras, la Municipalidad podría haber solicitado el asesoramiento de urbanistas o de instituciones como el Instituto Lillo, la Facultad de Agronomía, la Asociación de Amigos del Árbol , o en todo caso, haber consultado con los expertos en esta materia de municipios, como Córdoba, Mendoza o San Juan, que poseen peatonales que no sólo son atractivas, sino que cuentan con árboles y enredaderas envidiables. La estética urbana debe estar siempre en función de las necesidades y la comodidad del ciudadano.