SINGAPUR/LONDRES. - Los responsables de las políticas monetarias globales, incluidos algunos de los bancos centrales más intervencionistas de Asia, están manteniendo la calma tras la inesperada devaluación del yuan.

Un yuan más débil abarata las exportaciones chinas y encarece las exportaciones competidoras.

Los países que se consideren ahora en una desventaja competidora podrían verse tentados a devaluar sus propias divisas como represalia, pero hasta el momento los responsables de Corea del Sur, India, Indonesia y Japón no ven razones para entrar en esa guerra de políticas comerciales.

La devaluación no debería perturbar al Banco de Japón, cuyo programa de impresión de dinero para estimular la economía ha debilitado al yen en un 50% frente al dólar desde 2012.

La decisión de Pekín podría tener un eco más fuerte en Corea del Sur. China es su mayor socio comercial, con una quinta parte del comercio total el año pasado. Sus encargados de política económica han estado rebajando el won y animando de forma activa los flujos al exterior del país, y el won se depreció frente al yuan este año.

La mayoría de los bancos centrales parece dispuesta a conceder el beneficio de la duda a la política de Pekín, con la esperanza de que una recuperación económica de China, la segunda mayor economía del mundo, sea como una subida de la marea, que acaba levantando eventualmente todos los barcos. (Reuters)