El catedrático español Pablo Santolaya Machetti (1954) atiende consultas en una oficina de la Universidad San Pablo-T mientras se prepara para participar en la mesa redonda sobre las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) junto a Rogelio Rodríguez del Busto, secretario electoral de Tucumán, y al rector Juan Pablo Lichtmajer. El constitucionalista y vocal de la Junta Electoral Central de su país dice que tiene muchas amistades académicas en la provincia y que ha dirigido varias tesis doctorales de alumnos vernáculos. Por ese motivo, decidió pasar por aquí en un viaje destinado a “experimentar” las PASO en la Ciudad de Buenos Aires. “En el debate con Rodríguez del Busto y Lichtmajer (que tuvo lugar el lunes pasado) pretendo aprovechar mi condición de profesor extranjero y hacer un juicio externo sobre el sistema de primarias”, explica.

Y, sin más, entra en el tema. “Como primera medida digo que estamos ante un proceso inédito o insólito: no hay ningún otro país en el mundo que haga algo ni remotamente parecido”, anticipa. Y añade: “no hay un sólo ordenamiento jurídico que tenga unas primarias como las argentinas. Es un caso único en el planeta y, por lo tanto, muy interesante de observar. Como en todo experimento, habrá cosas que salgan bien y otras que no tanto”.

-¿Qué calificación le asigna a este modelo inédito?

-Hay aspectos que son claramente positivos. La idea misma de organizar primarias es sana. La configuración del sistema democrático actual obliga a aumentar la participación de la ciudadanía, que, de esta forma, ya no sólo interviene en la distribución final de cargos representativos sino en el propio proceso de selección de los candidatos. Sin ninguna duda esto es adecuado y bien pensado. También me parece correcto que esta operación programada para el 9 de agosto sea tan seria y controlada como las propias elecciones generales del 25 de octubre porque lo que sí hay son experiencias en otras partes del mundo, entre ellas en España, donde se ha dejado este asunto en manos de los propios partidos. Y eso no ha dado un resultado satisfactorio porque provoca unos procesos internos de primarias que muchas veces no reúnen las suficientes condiciones de “democraticidad”.

-¿Cómo sería eso?

-Es muy frecuente que las estructuras del partido apoyen a un candidato respecto de los otros sin guardar la neutralidad debida y que eso se traduzca en un juego de fuerzas desiguales. Si queremos hacer unas primarias auténticas, la regulación debe ser externa como en el caso de Argentina (donde el órgano de fiscalización es el Poder Judicial por medio de la Cámara Nacional Electoral y los respectivos juzgados competentes).

-¿Cuáles son sus reparos sobre nuestras PASO?

-Los elementos más discutibles, no quiero decir que sean malos, son el grado de apertura y la extremada facilidad para presentar candidaturas. En cuanto a lo primero, digo de nuevo que no conozco ningún otro sistema donde un cualificado militante pueda votar en las elecciones primarias del partido contrario. Y no estoy convencido de que eso sea bueno; de que abrir hasta tal punto la capacidad de decisión del ciudadano sea positivo y que, por ejemplo, un radical pueda decidir quién será el candidato de los peronistas. No creo que eso contribuya a conformar un sistema electoral más competitivo o auténtico. Todos los países que tienen primarias limitan esta cuestión: el afiliado sólo puede votar en la interna de su partido político. En ningún sitio sucede lo que sucede aquí, donde ese militante está habilitado para votar en cualquier interna. Corresponde valorar si esto es razonable.

-¿Cuál es su crítica respecto de la extremada facilidad para presentar candidaturas?

-Elevar tantísimo el número de opciones no contribuye a clarificar la situación. No simplifica un proceso de por sí complejo e introduce riesgos para el recuento de los votos: el escrutinio no será sencillo. Para el votante tampoco será fácil vérselas con 15 fórmulas de presidenciables y la posibilidad de cortar las boletas hasta configurar el voto deseado.

-¿Y qué dice en relación con la obligatoriedad?

-No me parece que todos los partidos políticos deban celebrar las PASO. ¿Qué sentido tiene para las fuerzas que llevan un candidato único? Esto es completamente artificial. En Estados Unidos, cuando el presidente del Gobierno quiere ir a la reelección, su partido no abre un proceso de primarias. Eso sucedió respecto de Barack Obama. Es el partido de la oposición el que tiene que elegir candidatos. No acierto a ver qué ventajas tiene ir a las PASO con un postulante único.

-Aquí se viven como una gigantesca encuesta previa…

-Pero no son inocuas: pueden producir resultados no deseados. Y cuando uno inventa un mecanismo que no existe en ninguna otra parte, tan sumamente original que no hay nada en el mundo que se le compare, entonces a lo mejor es un invento estupendo o a lo mejor contiene aspectos que necesitan corrección.