La medida de fuerza en Córdoba era más que conocida por esos lares. Pero lo cierto es que hasta entrada la semana que ya se fue, el problema no involucraba en absoluto la intimidad del plantel profesional de fútbol de Instituto, el anfitrión de Atlético el martes, a las 17.10.
Ayer la cosa cambió, como también lo hizo el miércoles pasado, cuando tuvo que suspenderse el partido por Copa Argentina entre Rafaela y Deportivo Merlo, en cancha de la “gloria”.
Unos 70 empleados de diferentes áreas del club se mantienen firmes y en paro hasta tanto no se les abonen los sueldos de junio, el medio aguinaldo y julio.
Los trabajadores decidieron cerrar las puertas de los predios que dispone la institución y también la cancha. El de ayer fue el octavo día de batalla contra una directiva que no terminó de conseguir el cese del fuego con un ofrecimiento de $ 450.000 a modo de cancelación de una parte de una deuda que ascendería a 1 millón de pesos.
Tras la eliminación de la Copa, a manos de San Lorenzo en San Juan, el grupo que orienta Héctor Rivoira debería haberse entrenado ayer por la mañana en el predio de La Agustina. Sin embargo, cuerpo técnico y futbolistas decidieron solidarizarse con sus pares y modificar el horario de trabajo, que pasó para la tarde y en una cancha de fútbol 11 de césped sintético de la Liga Cordobesa de Fútbol. Rivoira, en cierta forma, es el mediador de la paz entre los bandos y a su vez el psicólogo que intenta que sus dirigidos no pierdan el hilo de la cuestión en la B Nacional.
En síntesis, Atlético visitará a un rival revolucionado y magullado por los problemas internos.
¿Local en el “Kempes”?
Si la situación no mejora y no se destraba el paro, el partido puede que tenga que disputarse en el “Mario Alberto Kempes”, lo que supone un gasto extra de dinero. Aunque puede que el estadio, que pertenece al Gobierno Provincial, sea cedido sin costo (se dice que el alquiler cuesta $ 200.000) con la condición de que Instituto se haga cargo del operativo policial y de la limpieza, que cuesta unos $17.000.
Visto y considerando el panorama, el “decano” puede salir airoso de una parada complicada.