Las historias nacen desde el público y se vuelcan directamente de regreso a él en forma inmediata, sin la distancia de una sala ni el artificio de la cuarta pared que distancia a la gente de los actores. El teatro espontáneo es tanto herramienta del hecho artístico como de la práctica grupal, con el involucramiento de todos los que comparten un mismo espacio y tiempo donde lo social es clave y determinante.

Dos expertos de esta técnica dictarán hoy en Tucumán un seminario intensivo de teatro espontáneo desde las 15, en El Pasaje (pasaje 1° de Noviembre 1.312, a la altura de Chile al 1.300): Séverine Moser, quien nació en Suiza, se especializó en animadora sociocultural y en clown hospitalario, y dirige la compañía Cosmos de Buenos Aires; y Javo Cano, cabeza de la compañía Tatapiriri de Asunción, Paraguay, actor, clown y mimo. Ambos participan del Foro Latinoamericano de Teatro Espontáneo, que reúne experiencias en todo el continente.

Todo nació en Austria en la década del 30 del siglo pasado, y se afincó en la Argentina hace cuatro décadas, principalmente en Córdoba y en manos de la actriz Marilén (María Elena Galaverdi), maestra de varias generaciones de teatristas que se dedicaron a esta propuesta. También se lo vincula íntimamente al psicodrama desarrollado en EEUU por el psiquiatra rumano Jacob Levy Moreno, y tiene vínculos con las propuestas callejeras de Augusto Boal en Brasil.

“Trabajamos con sensaciones, historias, narraciones y relatos que parten del público, que nos sirven de base para improvisar escenas. Nosotros entrenamos en improvisación para lograr las creaciones teatrales y en códigos grupales que nos permiten trabajarlas. Rompemos toda distancia que haya con el espectador, no hay una línea que nos divide sino que tratamos de hacer algo inclusivo”, señala Cano a LA GACETA.

El artista paraguayo puntualiza que la propuesta apunta a “un diálogo permanente entre quienes están en un momento y en un lugar, una comunicación constante entre todos que se retroalimenta”. “Entre una escena y la siguiente hay una pequeña línea que las une, incluso de manera inconsciente. Nosotros lo planteamos como un trabajo artístico no terapéutico; aunque tiene algunas connotaciones en esa línea, no es nuestro fin principal. No nos ponemos la chaqueta de médico ni decimos que vamos a curar a alguien: si se siente mejor luego de una función, genial, pero no es nuestra labor”, agrega.

La convocatoria está orientada a artistas, trabajadores de la salud, docentes y público en general, con o sin conocimiento previo.