MIGUEL ANGEL ROUCO

AGENCIA DYN

BUENOS AIRES.- En todos los escritorios de la city, la preocupación es la misma. La falta de definiciones de los candidatos presidenciales, aumenta la incertidumbre y la desconfianza, en la comunidad de negocios.“Faltan menos de tres meses para las elecciones y la economía está paralizada. La falta de definiciones frente a problemas concretos como la inflación, el gasto público y la caída de las exportaciones, no hace más que subir la temperatura del dólar. Así llegamos a octubre con un paralelo a 17 mangos”, explicó un gerente de una extrabursátil.

Este ambiente torna, la apetencia de los agentes económicos por los dólares, en voracidad y genera en el gobierno una sensación de vacío. Los llamados telefónicos entre administradores de carteras y sus asesores letrados se intensificaron, ante un fuerte rumor que circuló en las últimas horas. Frente a un escenario de escasez de divisas, el gobierno podría rescatar el Boden 2015 en pesos, al tipo de cambio oficial.

Los corrillos se hicieron más ostensibles a partir de algunos dictámenes que el foro porteño acercaba a sus clientes y que -para no abundar en técnica jurídica-, indicaban que el Estado podría aplicar los alcances del nuevo Código Civil y Comercial, en lo referido a la cancelación de obligaciones en moneda extranjera. El Estado apelaría a lo dispuesto por el artículo 765 de la flamante norma que establece lo siguiente: el artículo 765 del Nuevo CCyC quedó redactado de la siguiente manera: “La obligación es de dar dinero si el deudor debe cierta cantidad de moneda, determinada o determinable, al momento de constitución de la obligación. Si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, la obligación debe considerarse como de dar cantidades de cosas y el deudor puede liberarse dando el equivalente en moneda de curso legal”. Sin embargo, en los despachos de los abogados, no están convencidos sobre la viabilidad de la aplicación de este texto.

Los letrados sostienen que el mismo código establece en el artículo 766 un salvoconducto ante el intento pesificador del Estado: “el deudor debe entregar la cantidad correspondiente de la especie designada”. Según esos asesores jurídicos, lo dispuesto por el artículo 766 entraría en colisión con lo establecido por el artículo 765, ya que dispone que el deudor se liberará de su obligación entregando la especie designada. “Esta aparente contradicción podría generar interpretaciones diversas a la hora de aplicar ambos artículos, por lo que deberán ser resueltas en el futuro por la jurisprudencia”, sostuvo un dictamen privado.

En otros términos, todo terminará en los tribunales, si es que la administración Kirchner intenta el rescate en pesos de este título. Y aquí aparecen las otras dudas: ¿Dónde está la seguridad jurídica? ¿Cuál es la corte que decidirá tamaño desafío, en qué momento se va a decidir y quién se hará cargo de los intereses hasta el momento de la resolución del eventual litigio?

Si la presión de la demanda de dólares se intensifica con el correr de las semanas, no se descartaría que el gobierno pueda proceder de igual manera en la cancelación de la deuda que mantiene el Estado con los importadores.

El otro foco inquietante de los hombres de negocio está puesto en dos latitudes por ahora lejanas. El futuro de Dilma Rousseff se ha transformado en una incógnita y la inestabilidad del real pone en alerta a los empresarios locales. Mientras la popularidad de la mandataria brasileña se desploma como consecuencia del “affaire Petrolao”, el dolar sube en San Pablo hasta un límite de 3,60 reales. De persistir esta tendencia, la administración Kirchner se verá forzada a devaluar más aceleradamente.

¿Qué pasará si el mes próximo, la Reserva Federal sube la tasa de referencia y se fortalece aún más el dólar en el mundo? “Mejor ni pensarlo, lo mejor es seguir juntando verdes”, resumió un operador.