MARTHA STEWART / THE NEW YORK TIMES

En general, a medida que pasan los años las piernas ya no nos sostienen como antes. Sin embargo, expertos aseguran que mejorar el equilibrio no es tan complicado y consideran que la estabilidad es indispensable para lograr una plenitud física. Eso sí, no sería mala idea ir practicando desde jóvenes.

Hay muchas técnicas para ello, especialmente algunas de origen oriental. El yoga, por ejemplo, ofrece una variada gama de ejercicios que ayudan a construir flexibilidad, fuerza y equilibrio, ya propone permanecer estable en posiciones de pie -como la asana del árbol, en una sola pierna. “También desafía a moverse dinámicamente de una posición a la siguiente”, asegura Michele Kehrer, directora del Centro de Terapia Física del Estilo de Vida y del Equilibrio, en Chicago, Estados Unidos. “Cuando se practica el yoga -añade- el cerebro y el cuerpo tienen que trabajar juntos, lo que realmente fortalece el sistema vestibular del sistema nervios”.

Entrenadores y fisioterapeutas también dirigen a sus clientes al tai chi, y con fundamentos: numerosos estudios no solo han demostrado que mejora el equilibrio, sino que además ha sido vinculado a una reducción de caídas en las personas mayores y ha sido especialmente efectivo en la mejora de las personas con enfermedad de Parkinson.

Con ayuda tecnológica

También el pilates promueve el equilibrio, ya que aumenta la fuerza del núcleo, en la que nos basamos para mantenernos constantemente de pie, explica Marilyn Moffat, catedrática de Fisioterapia de la Universidad de Nueva York. Otros -concretamente un pequeño estudio de la Universidad de Bucknellas- aseguran que hacer ejercicio en la tabla de equilibrio Wii Fit es prometedor para los adultos mayores.

Y si se anima, este verano, podría considerar la posibilidad de un entrenamiento en un paddleboard de pie. La actividad implica mantenerse de pie sobre una tabla de surf de gran tamaño en el agua –ya sea el mar, un lago o incluso una pileta– y propulsarse con un remo. “Puesto que está de pie sobre una tabla estable, sobre la inestable superficie del agua, siempre está obligado a hacer ajustes menores con los pies, los músculos de la base y el torso para mantener el equilibrio -explica el entrenador personal Dylan Engberg, fundador de Stand-Up Paddle Denver-. Yo comparo el aprendizaje SUP con el aprender a andar en bicicleta. Una vez que encuentre su punto de equilibrio y elimine los bamboleos, el cielo es el límite’’.

De alguna manera, con él coincide el experto en equilibrio Friedland: “Nadie nació caminando sobre una cuerda floja -destaca-. Pero con la práctica, una persona puede mejorar su sistema de equilibrio a un punto tal que podrá caminar sobre un alambre delgado’’.