El 66% de los consumidores argentinos siente que este año sus ingresos perdieron poder de compra debido, fundamentalmente, al avance de la inflación. Desde 2014, por el deterioro general de la economía y por la devaluación del peso, los consumidores desplegaron nuevas estrategias de consumo para lograr que el sueldo alcance. Esto consolidó las llamadas “compras inteligentes”, según un informe de la consultora CCR, especializada en estudios de consumo y mercado.

El concepto de “compra inteligente” consiste en una serie de conductas que los consumidores desarrollan, en un escenario hostil, para que sus ingresos rindan mejor y para destinar excedente al ahorro. Patricia Sosa, directora de Negocios de CCR, explica que el rasgo más distintivo de los consumidores, en el contexto actual, es el oportunismo. “La gran mayoría sólo compra cuando encuentra la oferta del día, una promoción de la tarjeta de crédito o descuentos en segundas unidades, como el 2x1”, señala.

Esto implica un esfuerzo de ir varios días a los canales de compra en busca de las ofertas. “La compra inteligente es el resultado de un aprendizaje que comenzó en enero del año pasado, luego del salto inflacionario que provocó la devaluación del peso. En 2014, los consumidores recortaron gastos y prescindieron de artículos de segunda necesidad. En la actualidad, la compra inteligente llegó para quedarse. En general, el precio regular de los artículos es considerado especulativo”, subraya Sosa.

Migración de marcas

Desde el año pasado, los consumidores argentinos cambiaron hábitos para reducir gastos. Entonces comenzó la migración de marcas y de artículos -en especial de alimentos- de segunda línea en lugar de las preferidas. Sosa afirma que en 2015, esta conducta persiste, pero con la diferencia de que el plan “Precios Cuidados”, que impulsa el Gobierno nacional, permite a los consumidores volver a algunas marcas de primera línea.

“Esto llevó a que muchos consumidores incorporaran segundas marcas en el consumo diario. Esta situación atraviesa todos los niveles socioeconómicos. Al estar tan deteriorado el poder adquisitivo, se perdió el ahorro tradicional, es decir guardar dinero para cuestiones preventivas, como problemas de salud o pérdida de empleo”, analiza.

Sosa asegura que, en la actualidad, el ahorro consiste en consumir, siempre mediante oportunidades. “Los consumidores postergan compras, hasta que encuentran las ofertas. Atentos a esto, los fabricantes de alimentos y de bienes, las empresas de servicios y los comercios mejoraron las ofertas y el financiamiento”, observó.

Sobre el ahorro, la especialista de CCR agrega que luego de un 2014 crítico, con condiciones que aún se prolongan en 2015, los consumidores intentan satisfacer, mínimamente, pequeños deseos, como si fueran ahorro. “Buscan una válvula de escape en actividades placenteras como el cine, mediante entrada al 2x1. En la actualidad, el ahorro se destina a actividades de consumo placenteras, pero siempre mediante promociones que brindan las tarjetas de crédito o los comercios”, recalca.

Volvió la tarjeta

Luego de la devaluación del peso, la inflación se disparó en la Argentina y la oferta de servicios y de bienes se restringió, al punto de que se interrumpió la financiación en cuotas. Sosa afirma que, por esta razón, durante 2014, muchos consumidores pudieron sanear sus finanzas familiares, en particular las deudas de la tarjeta de crédito. Y este año, especialmente a partir del programa oficial “Ahora 12”, que promueve el consumo con plásticos en 12 cuotas fijas, los consumos con plástico volvieron a ser atractivos.

En su informe, CCR precisa que el 66% de los consumidores tiene al menos una tarjeta de crédito, y que el 40% la utilizó para financiar gastos grandes en cuotas fijas sin interés. Además, el plazo más requerido es el de 12 cuotas sin interés. “A fines de 2014, muchos se inclinaron por planes de 18 o 24 cuotas. Pero ante el avance de la inflación y la incertidumbre sobre el modelo económico que regirá el país luego de las elecciones de octubre, los consumidores no quieren prolongar las cuotas más allá de los 12 meses. Además, hay una preocupación general por ser buenos organizadores de las finanzas familiares”, analizó.