¿Nada más cómodo para un actor que interpretarse a sí mismo? Más que un apunte es un lugar común. Para Dwayne Johnson el rol protagónico de “Ballers” implica un desafío, porque si bien la historia se desarrolla en un universo por el que transita con naturalidad -el del fútbol americano- aquí no hay secuencias de acción para exhibir la musculatura. Johnson es la estrella de “Ballers”, sí, pero dista del héroe que sugiere el envoltorio. A medida que transcurren los capítulos va delineándose la historia de un hombre metido en la encrucijada del retiro y perseguido por los golpes que fue recibiendo a lo largo de su carrera, exitosa en la cancha pero dolorosa en el cuerpo.

Johnson es Spencer Strasmore, ex jugador decidido a utilizar sus contactos y su carisma para arrastrar a las estrellas del momento a una agencia de representación. No es nada fácil. Sus principales clientes son el inquieto Ricky Jerret, quien no consigue insertarse en su nuevo equipo, y Vernon, totalmente dominado por un hermano vividor e inescrupuloso.

El escenario no podía ser otro que Miami, ciudad ideal para el despliegue de glamour, sofisticación y descontrol que caracteriza el día a día de los futbolistas, un pequeño ejército de nuevos ricos cuyos séquitos se mueven propulsados por alcohol, cocaína y mujeres para el infarto. La referencia a “Un domingo cualquiera”, la película de Oliver Stone con Al Pacino y Jamie Foxx, es inevitable.

HBO viene eligiendo con inteligencia los nichos en los que ambienta sus historias. Así como “Empire” bucea en el mundo del hip hop y las discográficas, “Ballers” se mete en la intimidad del deporte favorito de los estadounidenses. Pero el anclaje está fuera del campo de juego, afirmado en personajes que transitan por la vida a mil por hora y rara vez se toman un segundo para reflexionar. Millonarios de la noche a la mañana, para los que un consejero como Spencer puede ser un cable a tierra o una molestia.

Stephen Levinson (“Boardwalk empire”, “Entourage”) es el creador de la serie, cuya segunda temporada ya fue confirmada por HBO. Mark Wahlberg y su productora acompañan. Del drama a la comedia, sin escalas, los capítulos de “Ballers” tienen la estrucutura de sitcom (22 minutos netos). Todo se desarrolla a la máxima velocidad.

En la piel de Ricky Jerret brilla John David Washington (hijo de Denzel Washington), mientras que Rob Corddry interpreta al socio de Spencer, un asesor financiero nacido para la fiesta. Como todos en “Ballers”.